Publicidad
Publicidad

GERMÁN: "El de los Diablillos Amarillos era un conjunto de verdad"

Destaca que el principal problema de los técnicos fue hallar un central que se acoplara a Castellano: "Descubrieron a Oscar, que fue un gran acierto"

  • DIABLILLOS
  • 30/03/2012 - 11:46
Germán sonríe mientras atiende a Tinta Amarilla en el popular Bar Restaurante Tatono, cuyas paredes están llenas de recuerdos en azul y amarillo (BP)

A Germán Dévora se le inundaron los ojos de lágrimas cuando, varios días después de haber logrado con sus compañeros el título de España juvenil de 1962, presenció la película de la recepción que los Diablillos Amarillos tuvieron en Gran Canaria al regreso de Murcia. El entonces ‘nueve' isleño no estuvo en aquel jolgorio incontrolable de la capital grancanaria. Había acudido a la concentración de la selección nacional junto a otros tres compañeros del equipo diabólico: el portero Santiago, Oscar y Rafael (foto del cuarteto a la derecha, del archivo de Antonio de Armas / Historia de la UD Las Palmas).

"Estábamos concentrados en Madrid y nos trajeron en formato Nodo las imágenes. Las vimos y me emocioné muchísimo", recuerda con frescura cinco décadas después. "Aquello fue apoteósico; toda la ciudad volcada con el equipo, de punta a cabo", dice. Estuvo ausente de la isla un mes porque España jugó el campeonato de Europa (quinto) en Rumanía. Así que cuando el cuarteto de internacionales retornó a Gran Canaria todo había acabado: recepciones, festejos, conmemoraciones, ...

OCHO GOLES

El Maestro tuvo una actuación determinante en la conquista de aquel título, siendo además declarado mejor jugador del torneo. Marcó ocho goles, especialmente trascendentes los de la victoria 2-0 contra Andalucía. Esa eliminatoria la eleva a final anticipada: "Creo que el momento culminante fue el partido de ida en Sevilla, en un campo condicionado por la lluvia y ante el rival más fuerte de cuantos había en la competición. Nos defendimos como pudimos; no salíamos del área. Pero Santiago hizo aquel día un partido majestuoso. Lo paró todo, menos la falta de Gallego. Una y otra vez, mientras nosotros intentábamos alejar el balón como podíamos. Al mismo Gallego le detuvo siete u ocho disparos. Su actuación fue fundamental y nos llevó hacia la final".

Germán adjudica en los fundamentos colectivos de los Diablillos el éxito alcanzado. "La selección del año anterior, donde estaban Guedes y Tonono, era extraordinaria. Pero Molowny y Velázquez lograron la conjunción mejor con un equipo que era el juvenil A de la UD Las Palmas. Él de los Diablillos Amarillos era un conjunto de verdad, muy bien organizado, y eso se hizo notar en el rendimiento, que fue mucho mejor".

EL MOMENTO MÁS EMOTIVO

Dévora conserva en su memoria muchas secuencias de lo sucedido frente a Tenerife, Cantabria, Andalucía y Castilla. Sin embargo se fija en el momento más emotivo de la serie: "Sin duda fue el segundo gol de las semifinales. La manera en la que aquel público lo celebró fue memorable. Sentimos muchas cosas en aquel instante". Tampoco deja de admitir que la remontada frente a Tenerife supuso "un boom general, una reacción. Porque en la siguiente eliminatoria el Estadio estaba muy cubierto de aficionados".

Nos habla sobre sus funciones en el once amarillo, con el dorsal nueve entonces. "Empezó como una anécdota en las pruebas de selección para ingresar en la Unión Deportiva a las que acudí. Faltaba un delantero centro y don Carmelo Campos me eligió. Seguí así, pero aunque en juveniles llevaba el nueve, mi misión en el campo fue la misma que posteriormente en mi etapa profesional. En la selección juvenil", continúa, "mi mejor apoyo era Manolo Martín, un jugador de grandes cualidades técnicas y sacrificio. Por los extremos teníamos dos balas: Oramas y León. Oramas es más goleador y León ayudaba a las labores en el centro del campo. Con Lolín me entendía perfectamente, me daba unos pases extraordinarios. Aquel equipo funcionaba y era muy difícil que los entrenadores cambiaran. Por eso jugamos casi los mismos de principio a fin".

OSCAR, EL DESCUBRIMIENTO

Añade Germán que la dupla técnica tuvo un problema inicial en la estructura del bloque que era "encontrar a un jugador que se acoplara con Castellano en el centro de la defensa. Optaron por Óscar, tras una observación de Velázquez. Fue un gran acierto porque Óscar le proporcionó seguridad y tranquilidad. Sacaba el balón con mucha soltura desde atrás. Los laterales eran dos futbolistas eléctricos: Rafael y Mujica. Veloces y combativos. Teníamos un equipo muy completo".

Considera al andaluz Gallego como "el mejor jugador rival entre nuestros rivales, pero por mi manera de entender el fútbol me gustó gratamente el castellano Bayardo, quien más tarde no llegaría a profesionales. Era muy rápido y técnico. Le conocí en aquella selección".

"Mi mejor gol, el primero ante Andalucía". Germán habla de aquellos días como si los hubiese vivido hace unas pocas horas. Responde sin titubear cuando le interrogamos por el mejor de los ocho tantos que anotó en el torneo: "Sin duda, el primero a Andalucía. La jugada comenzó con un saque de banda desde la derecha, hay un desvío de Oramas y el balón salió rebotado hacia la frontal del área. Allí enganché una volea que se fue directo a la escuadra", apunta con certeza (la imagen superior corresponde a ese tanto; el Maestro está fuera de la escena). "El gol más emotivo", añade, "fue el segundo ese mismo partido. Porque se produjo un estruendo enorme en todo el Estadio. Fue una jugada de muchos componentes del equipo que yo culminé. Nos dimos todos cuenta que podíamos llegar a la gran final. No pensábamos en el título, sino en el éxito de superar a tan cualificado rival" (Foto: Archivo de José Hernández)

Vídeo relacionado

Galería relacionada

Galería de fotos

Germán sonríe mientras atiende a Tinta Amarilla en el popular Bar Restaurante Tatono, cuyas paredes están llenas de recuerdos en azul y amarillo (BP)
Germán Dévora, con el uniforme de paseo de la selección nacional juvenil, antes de partir hacia Rumanía para el Campeonato de Europa (Archivo personal de Germán Dévora)