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WALTER TAVARES

"Yo también sueño un día en dar el salto en la NBA con mi hermano"

El pivot caboverdiano admite tener una presión extra porque sus números siguen en creciente progresión. Pero "esta vida en el baloncesto me está gustando muchísimo". Reconoce a Savané como su primer referente. "Cuando llegué a Gran Canaria me fijé en él y dije: tengo que seguir a ese tío, quiero ser como Savané". Ahora se medirán bajo los tableros de los cuartos de final

  • GENTE CON DUENDE
  • 17/02/2015 - 12:08
Walter Tavares señala su objetivo para la semana; un momento histórico para el baloncesto de Gran Canaria y para el deporte de Cabo Verde (C. Torres)

Manuel Borrego

El deporte es como la vida del emprendedor: desconoce fronteras. Nada es imposible; primero hay que soñarlo. Los hermanos Gasol estuvieron juntos frente a frente en el Garden de Nueva York y fueron los protagonistas este pasado fin de semana de un salto histórico para el deporte mundial, para el deporte español. Walter Tavares (22 años), el caboverdiano del Gran Canaria y figura emergente del baloncesto español, ha reflexionado sobre ese histórico instante. Confiesa a Tinta Amarilla que ver aquella imagen le ha hecho soñar: "Fue un momento muy importante para todos. Y pensé al verles que ojalá en el futuro mi hermano (Sander) y yo podamos dar ese mismo salto de NBA algún día. Sueño ahora con ello. Sería algo único también para España, para Gran Canaria, para mi país. Lo de los Gasol no volverá a pasar en muchos años", pronostica el jugador ahora centrado en el plan de su equipo para afrontar un reto también con signos legendarios.

A la derecha, los dos hermanos caboverdianos en una reciente imagen (Archivo personal)

Sander Tavares tiene 16 años y reside con la familia en Cabo Verde; pero tiene las maletas preparadas para alzar el vuelo. "Le falta un papel que está en trámites. Se marchará a un High School en Estados Unidos. Ya mide dos metros, le gusta el baloncesto, y aún no sabemos dónde va a ingresar. Estamos eligiéndole un lugar donde nos proporcione seguridad de que cubrirá sus expectativas", añade el pivot de 2,20, sensación del Gran Canaria en las competiciones donde participa.

Los Tavares caboverdianos son gente de altura; de altura física y de enorme humanidad. Se sienten agradecidos de que un día el deporte de las canastas le diera la oportunidad de conocer tanto en tan poco espacio de tiempo. Saborea Walter todos esos momentos que está viviendo en su isla adoptiva, ahora como una de las estrellas de la Copa del Rey que se disputará el próximo fin de semana, con el honor de ser miembro de un anfitrión que aspira a tener una trayectoria sorpresiva en el torneo. "Mi familia toda es gente gran talla física. Pero en las dos ramas; de mi padre y de mi madre. Esa ha sido una suerte que también posee mi hermano".

De desconocido a referente

Walter es un jugador fabricado en un periodo exprés, tras la captación por parte del representativo amarillo. Ha pasado en un lustro de ser un desconocido a referente en el juego del equipo e icono del propio club. Es feliz en su actual ubicación, desde donde ha logrado que Atlanta Hawks se fije en él como pasada elección del draft. Todo va sobre ruedas en la vida del pivot. "La gente de Gran Canaria quiere mucho a los jugadores que han salido de su cantera. Yo he tenido esa suerte. Me hace sentir especial, muy orgulloso recibir tanto cariño de los aficionados de aquí. Soy uno más" de los amarillos. "Me gusta sentirme como un referente de la propia cantera. Quiero que ellos sepan que algún día también pueden estar jugando en el equipo donde yo estoy ahora".

Por eso, de alguna manera, la Copa del Rey que vuelve a la Isla un cuarto de siglo después, es una parte muy suya en la pelea. Las hormigas internas de Walter, antes de empezar el torneo, están "tranquilas (risas). Aunque después de haber iniciado mi participación hace tres años, ahora hay mucha gente observándome. Soy consciente de ello. Las hormiguitas están ahí dentro, pero espero poder controlarlas cuando empiecen los partidos para poder dar lo mejor de mí en ellos".

Los elogios recibidos y la atención mediática creciente no le hacen cambiar la manera de pensar. Mantiene una filosofía caboverdiana en un mundo que puede apuntar hacia Estados Unidos, la cuna de su deporte. "No pienso en lo que pasa o se dice alrededor. Quiero trabajar cada día con humildad. Me gustan mis números actuales, porque es bueno para que la gente me tenga en consideración. Pero es también mi presión extra personal porque tengo que repetir, para seguir trabajando y mejorando cada día" insiste con sabiduría laboral.

Si me dicen todo esto hace cinco años ...

"Si una persona me dice hace cinco años todo lo que me ha pasado en este tiempo me habría reído en su cara", comenta con una sonrisa tímida. "No me imaginaba todo lo que ha acontecido. Dio gracias a Dios tener la suerte de estar hoy en Gran Canaria, porque he logrado dos objetivos: ayudar a mi familia y disfrutar del deporte. Esta vida me está gustando muchísimo".

Tampoco le cambia el semblante cuando se le comenta cada uno de sus números actuales, especialmente los que ofrece en la Eurocup. En el torneo continental es el máximo bloqueador y uno de los principales actores en rebotes y anotaciones. "Estimo lo que estoy realizando. Aunque soy el joven del equipo", manifiesta en tono risueño. "Me toca jugar siempre en el más alto nivel posible. También ocurrirá ahora en la Copa, donde seré fiel a mi manera de interpretar el deporte: darlo todo para ayudar al equipo, que es lo importante. Tengo que correr más, saltar más, luchar más, ..."

"Interpreto que es bueno para mí que los rivales vengan a frenar mi juego, que planteen los partidos para defenderme. Cada obstáculo es un motivo más para que pueda aprender. Me ocurre en cada partido y en cada jugada. Antes no sucedía", dice mientras no puede evitar sonreír levemente. "Pero si los equipos se obligan a hacerlo significa que estoy en buen camino".

La Copa, Savané y el profe Aíto

Walter aprende bien de las palabras de su actual entrenador, García Reneses, liberándose de una presión extra que no generaría ayuda al equipo. "Nuestro papel en la Copa aún no lo puedo pronosticar. Pero no descartamos nada; el equipo es capaz de sentirse fuerte para hacer grandes cosas. Daremos lo máximo. Esto será una fiesta increíble porque nuestra afición le dará mucho sentido al torneo con su manera de interpretarlo en la grada" (...) "Cualquier rival que nos hubiese tocado en el primer cruce habría sido bueno. En el puesto en el que estábamos antes del sorteo, cualquier adversario era de los que estaban haciendo gran temporada. El Joventut; está bien".

Sin duda el partido de la primera ronda va a ofrecer una de las imágenes más buscadas de la competición: Tavares, el nuevo ídolo del Arena, frente a Savané, el capitán icono del Centro Insular. "Cuando yo llegué a la isla y vi el primer partido del Gran Canaria me dije: "voy a seguir a ese tío". Porque desde ese momento fue para mí el referente. Yo quiero ser como Savané", confiesa al expresarle el nombre del pivot senegalés. "Antes de pisar Gran Canaria ya sabía que él era importante, porque todo el mundo siempre hablaba bien de Savané como jugador y como persona. Seguirle a él era una huella correcta".

"No, no, no ... él no tiene por qué seguirme. Jugar contra Savané me obliga a saber de antemano que tengo que estar al máximo. Tiene muchos recursos, no sé qué es lo que más me debe preocupar porque es muy completo", puntualiza.

En la vida de Tavares hay, de forma inevitable, mucho factor entrenador a tener en cuenta. Pedro Martínez fue el primero en que se esmeró en pulir a la joya caboverdiana. Ahora le toca al veterano García Reneses: "Cada entrenamiento con Aíto es como una clase con un profesor. En cada sesión nos saca cuatro o cinco cosas nuevas, nunca nos deja sorprender. Llevo cinco años jugando al baloncesto pero Aíto es capaz de poner ejemplos que nunca había visto antes. Es una caja de sorpresas, nos deja sin palabras. Conmigo es muy paciente en el trato y me está ayudando mucho a mejorar como deportista profesional".

Y la clase, para Tavares, no ha terminado porque, como los sueños, sus posibilidades deportivas son aún imposibles de adivinar. La Copa nos dirá algo más sobre sus cualidades.

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