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La osadía para lograr un tesoro

Ceferino Martín conserva desde el 19 de enero de 1969 la camiseta que Tonono Afonso le regaló el día en que la UD ganó por primera vez al Barça en el Nou Camp. "Nadie me detuvo, fui desde las gradas al vestuario y allí conseguí mi objetivo"

  • GENTE CON DUENDE
  • 06/10/2015 - 21:44
A la izquierda, Zeferino Martín con la camiseta que Tonono Afonso lució el 19 de enero de 1969, en el Nou Camp. A la derecha el legendario jugador, aquel día de la primera victoria en el Nou Camp (C. Torres/ N. Rodríguez)

M.B.

En aquellos años, Ceferino Martín Hernández (77) era un trabajador grancanario en la Ciudad Condal, a donde había acudido para una profesión relacionada con la telefonía, pero que finalmente desembocó en otra: sus manos ágiles. "Trabajaba en calidad de autónomo como artesano de la madera. En Barcelona había muchas oportunidades, mucho trabajo. Allí viví durante once años y en seis de ellos desayunaba, almorzaba y cenaba en restaurantes. El resto del día estaba ocupado".

Pero una o dos veces durante la temporada, Ceferino se llenaba de patriotismo. Los jugadores de la UD Las Palmas aparecían por los estadios del FC Barcelona y del Espanyol y tocaba recordar la tierra de procedencia. Se juntaba con un grupo de canarios para animar a la Unión Deportiva. "Y era curioso que la mayoría eran de Tenerife" recuerda con mucha frescura.

Sin embargo, iba a ser testigo en el Nou Camp de un acontecimiento histórico que sólo dos veces desde 1949 se ha podido producir: la UD Las Palmas ganaba al FC Barcelona y un puñado de isleños eran los felices en el majestuoso escenario azulgrana. Ceferino disfrutó en las gradas aquella tarde del 19 de enero de 1969 el triunfo de una Unión Deportiva que aspiraba al título de la Liga. Fue el día de los goles de Germán Dévora y Niz, este último en las postrimerías del encuentro. La primera vez que los amarillos eran los dueños del epílogo de un partido frente al FC Barcelona y en el terreno adversario.

Cuarenta y seis años después, Ceferino descubrió su otro secreto. Al enterarse que este martes se iba a hablar en el RC Victoria de su ídolo, Tonono Afonso, sacó de su armario una camiseta amarilla de impecable colorido canario. El algodón de su textura estaba intacto porque la conserva encerrada en una bolsa hermética. Lleva el dorsal cinco a la espalda y le ha incorporado, en la frontal, un escudo del club bordado a mano.

"Es mi tesoro", dice orgulloso. La mostró a todos los asistentes a la sala del Victoria y contó a Tinta Amarilla su historia. "Aquello fue increíble. Las Palmas ganaba por primera vez en aquel estadio ante muchos azulgrana y muy pocos canarios. Yo me sentía en la gloria. Estaba contentísimo" y entonces decidió llevarse un trofeo a casa. Se le ocurrió acudir hasta las profundidades de la instalación para pedir la camiseta del hombre que admiraba y con el que, según asegura, llegó a jugar en alguna ocasión en época juvenil. "No sé cómo lo hice. Desde las gradas fui metiéndome, abriéndome paso en el interior del estadio. Aquella gente estaba ocupada con la derrota pero nadie me impidió mi camino ni me puso trabas. Llegué hasta el vestuario de la Unión Deportiva y pedí a Tonono que saliera (mientras los jugadores celebraban el triunfeo). Me regaló su camiseta y aquí la tengo, como aquel día" hace 46 años.

El trofeo personal lo mostró este martes Ceferino a la familia de Tonono y a cuantas personas quisieron conocer su historia. Su osadía, inimaginable en el fútbol actual y las notables medidas de seguridad que lo rodean, le llevó al objetivo. "Esta misma camiseta la saco para los grandes acontecimientos del club. El maldito día del Córdoba me chafó lo que tenía pensado. Hoy, al saber que se iba a hablar de Tonono, la he traído para que todos la vieran. Es la que día en Barcelona, la primera vez que le ganamos". Y con ella regresó a casa, otra vez doblada y protegida de cualquier agente externo que la pudiera dañar.

"Vi más partidos de la UD. Como aquel del codazo de Cruyff a Martín Marrero. Fui el único que protestó en el Nou Camp", recuerda. "Pero nunca sentí una alegría como aquella de ganarle al Barça, allí, en su casa. Y aún tengo los dos recuerdos", en su mente y en el armario.

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