Publicidad

El jardinero del cuadrilátero

Feluco Marrero degusta el auge del boxeo en Canarias y prolonga sus años de instructor con exitosas clases en los gimnasios del Jet Canarias. Su vida está aferrada a un deporte que ha superado el apagón a que fue sometido "por unos políticos que trataron de desprestigiarle"

  • GENTE CON DUENDE
  • 04/03/2016 - 15:23
Feluco Marrero, con sus guantes a cuestas (C. Torres)

Manuel Borrego

Hubo una época, tras el advenimiento de la democracia en España, que el boxeo fue perseguido, virtualmente erradicado de un teatro deportivo amplio y exitoso. Sin embargo nunca sus raíces enfermaron. "El boxeo siempre ha gustado, porque es el deporte rey de las luchas". Quien reflexiona es Feluco Marrero Castellano (Teror, 22 de abril de 1952), mentor de un incalculable número de deportistas que se enamoraron del deporte de las doce cuerdas, de los sacos, del duro trabajo en los gimnasios y de las noches de gloria o de dolor.

El pugilismo tiene un renacer en Canarias. Antaño, como recogen las hemerotecas, llenaba de pasiones el Campo de España, el propio Estadio Insular, el Frontón de la capital, la Gallera y muchos otras esquinas insulares. En el inicio del nuevo milenio aparecen nuevos valores con nombres propios reconocibles, desde Ferino IV, Pluto hasta el más reciente Chocolatito, nombres muy boxísticos que iluminan un camino. Sin embargo, el boxeo llega de otra manera a más rincones, como un deporte de éxito al alcance de todos, para practicantes que desean estar en la mejor forma posible y aprender también el arte del ‘uno-dos' con los guantes.

Feluco es un jardinero fiel, nunca abandonó el ring a pesar de los malos tiempos. Lleva toda una vida en los gimnasios y cuadriláteros, siempre en un deporte que no practicó pero que le enganchó. Su memoria se pierde en el tiempo y se le hace difícil recordar que él mismo se puso una vez los guantes. "Es cierto; en La Bazán, en el varadero que había junto Castillo de la Luz antiguamente. Eran los años sesenta, yo apenas tenía 17 o 18, empezaba a trabajar en Guaguas Municipales. Al grupo lo entrenaba Nono Palenque. Entonces, el boxeo no era como hoy. Había una multitud de aspirantes solo para entrenar, muchos chicos que iban hasta aquel taller reconvertido en gimnasio. Si ellos veían que no tenían talento, apenas te hacían caso. Yo duré poco tiempo porque me centré en mi trabajo y, un poco más tarde, a entrenar".

Había descubierto profundamente el boxeo en su Teror natal. Porque "allí se concentraba anualmente la selección de Las Palmas para los campeonatos de España. Yo acudía a ver cómo aquella gente, tan famosa en esa época, se preparaba para los combates por los títulos. Las Palmas tuvo siempre una buena selección. Como entrenador me inicié con Vicente Montesdeoca El Estudiante y Sánchez Ruano". No sabía entonces que la toalla y la estrategia iba a ser su inagotada labor de apoyo al deportista.

Hoy, transcurridos 36 años en la enseñanza, apenas tiene tiempo Marrero para atender salvo asuntos profesionales y deportivos. "Los fines de semana los dedico a ver boxeo por internet. Menos mal que a mi mujer también le gusta". Desde hace dos años inició en los gimnasios Jet Canarias su trabajo en la sección de boxeo, tanto en las instalaciones de Guanarteme como en las de la Feria del Atlántico, en horarios vespertinos. En ambas, sus clases son seguidas por entusiasmo por personas de todo tipo que hace deporte al más alto nivel de exigencia y, también, aspiran a hacerse un camino en el pugilismo. "Y ya tenemos en este tiempo a un campeón de España junior, como es Jacinto Hormiga. Desde cero al título nacional. Tenemos entre 8 a 10 púgiles que están actuando o por debutar. Todos se iniciaron conmigo desde el inicio. Para conseguir un boxeador que pueda subir al ring hace falta al menos dos años de duro entrenamiento, de aprendizaje constante".

Feluco es un tren de largo recorrido que llegó a fundar el gimnasio Tres Palmas (Cono Sur) en 1980, para seguir preparando deportistas en distintos centros de la capital e inmediaciones hasta llegar al Jet Canarias. Fue su primera aventura. Tras lograr el título de preparador, siguió su aprendizaje en los años del apagón boxístico con "una auténtica librería personal sobre el boxeo. Mi formación continuó estudiando las técnicas de entrenamiento de muchos preparadores. Soy un apasionado del boxeo cubano y de sus métodos de trabajo. Los pongo en práctica en mis sesiones en el Jet Canarias".

Jacinto Hormiga, campeón de España junior, atendido por Feluco Marrero

La gloria como padre y entrenador

Y surgieron nombres propios con su ayuda técnica. "En Tres Palmas, por ejemplo Guanchito III, Sendín, Isidro, Pepe Juan ... o en Jinámar Pedro Miranda, Esteban de Jesús o Alejandro Monzón. Fueron muchísimos los chicos que vi progresar. El boxeador, como todo deportista, también es un hombre que debe tener talento natural. No todo el mundo lo posee. He podido entrenar a gente de todas las edades, desde niños de ocho años a adultos que nunca habían practicado este deporte. Y a mi propio hijo, Rafael Marrero. Tengo la satisfacción personal de haberle visto proclamarse dos veces campeón de España de los superwelters; en 1993 y 94, en Sevilla y Santander. No se pueden imaginar qué supuso aquello como padre y como entrenador. Mi hijo ahora me ayuda en las clases del Jet Canarias".

No deja de explicar Feluco cómo es el boxeo por dentro y de los beneficios que aporta para el deportista. "Durante muchos años el boxeo fue víctima de una clase política que trató de desprestigiarle. Perdimos toda presencia en los medios de comunicación pero la gente no es tonta, no se dejó engañar nunca. El éxito actual también está asociado a los medios que ahora divulgan el boxeo, sin fronteras ni censura. Solo tienes que poner en marcha un ordenador y mirar en internet. Para mí esto es fantástico. Puedo interactuar con entrenadores de otros países, puedo ver combates, métodos de entrenamiento; estoy enterado de todo".

Su teoría es buena. La red sanea el concepto de un deporte en el que, lo subraya Marrero, "debe presidir la nobleza, la humildad". Sostiene que "como actividad deportiva, el boxeo es una actividad física completa. Quizá sea el deporte más completo para cualquier persona que quiera estar en muy buena forma. Es exigente pero entrega muchas compensaciones, incluso de carácter psicológico". Diferencia, en cambio, que el boxeador de competición "se hace en los gimnasios, pero realmente acaba su formación en los combates. Ese es otro mundo, que comienza por estar rodeado por un buen promotor".

Pedro Miranda selló una época

Atenciones a Pedro Miranda, el campeón europeo grancanario (Archivo F.M.)

Le pedimos a Marrero que señale quién ha sido en ese terreno profesional el mejor púgil al que instruyó. Apenas tarda unas centésimas en contestar. "Sin duda Pedro Miranda. Ha sido el más completo de todos y por eso logró el campeonato de Europa. Pedro tenía una determinación muy especial para este deporte. Llegó lejos".

En ese auge pugilístico resalta el boxeo femenino. En las clases en Jet Canarias de Marrero, jóvenes mujeres se entusiasman con los duros ejercicios de preparación y el cruce de guantes. "Siempre ha gustado a las chicas este deporte. Y ahora, más. No dejan de expresar la ilusión en cada uno de los ejercicios; son constantes. El boxeo les sirve para todo, incluso para su tranquilidad personal. Como los chicos, también aprenden tácticas, estrategias y están en muy buena forma física. No hay diferencias en la preparación. Yo intento también entregar a todos mis alumnos lo mejor que me ha proporcionado el boxeo: la humildad".

Esa también la está degustando de su actual jefe. "Trabajar con Juan Espino El Trota ha sido un gran descubrimiento para mí. Me hace sentir tan a gusto que el reloj desaparece cuando estoy en los gimnasios de Jet Canarias. Aquí lo tengo todo; instalaciones, material y el afecto de Juan, que me comprende perfectamente porque él, como yo, somos gente del deporte. Nunca es tarde para empezar un proyecto tan bonito como el que ahora tenemos".

Feluco Marrero y Juan Espino Dieppa, en el gimnasio Jet Canarias (C. Torres)

Fotos del reportaje: C. Torres y archivo personal de Rafael Marrero

Galería de fotos

Feluco Marrero, con sus guantes a cuestas (C. Torres)
Feluco Marrero, al fondo, instruye a una de sus alumnas en el gimnasio Jet Canarias de Guanarteme (C. Torres)
Feluco Marrero, al fondo, observa la evolución de dos de sus alumnas en el gimnasio Jet Canarias, donde desarrolla sus clases de pugilismo (C. Torres
  • Publicidad