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El gol que hirió a un gran Sporting

Crispín Maciel revive desde Asunción su valioso tanto en las semifinales de la Copa de 1978 y rememora su etapa como delantero de la UD con un reclamo: "yo también fui uno de los magníficos"

  • AMARILLOS DE SIEMPRE
  • 12/04/2016 - 16:03
Maciel, en su etapa de jugador de la UD Las Palmas; arriba, el gol 3-0 al Sporting, en el recuerdo de la eliminatoria de 1978 (Norberto Rodriguez y Eco de Canarias)

Manuel Borrego

De los partidos frente al Sporting de Gijón, próximo visitante del Estadio de Gran Canaria, se rescatan varios episodios en el historial de la UD Las Palmas. Pero, sin duda, la eliminatoria de Copa de semifinales de la temporada 1977-78 es la que rescata el mayor grado de emociones. Aquel encuentro del 8 de marzo de 1978, ida en el Estadio Insular, acabó convertido en una explosión de alegría para la afición grancanaria. Las Palmas esa noche lograba una renta 3-0 que luego tendría que rubricar en el Molinón, con un apasionante 3-2 e incertidumbre hasta el gol de Brindisi que selló la esperanza asturiana.

Uno de los protagonistas de ese torneo y en especial de las semifinales fue Crispín Maciel, la ‘cabecita de oro' del Paraguay que vino a la UD Las Palmas para formar un tándem letal en la delantera amarilla con Carlos Morete. El ariete guaraní le dio la puntilla al Sporting en la ida, con el tercer tanto suyo de cabeza, cerrando con él la cuenta que habían iniciado el tinerfeño Jorge Fernández y el argentino Teodoro Fernández.

Aquel 3-0 se produjo en un partido intenso, con dos equipos que tenían fútbol con identidad propia, fue casi una firma de pasaporte para la final. Ese encuentro memorable lo jugaron por Las Palmas, alineados por Miguel Muñoz: Carnevali, Estévez (Martín Marrero), Páez, Felipe, Hernández, Félix, Jorge, Brindisi, Fernández, Maciel y Morete (Pepe Juan).

En el Sporting lo hicieron Rivero, Redondo, Maceda, Killer, Núñez, Cundi, Mesa, Joaquín, Urbano (Abel), Quini y Enzo Ferrero (Morán), bajo la dirección de Vicente Miera.

Los amarillos se exhibieron aquella noche, ante 20.200 espectadores. Y fue tal el grado de confianza que destiló su victoria que la afición coreó en la despedida: "¡Es real, es real; Las Palmas, a la final!". Y así fue, contra el FC Barcelona, un mes más tarde con Maciel de nuevo en el once titular.

Desde Asunción, donde Crispín reside con su familia y esposa grancanaria, Victoriana Bolaños, aún recuerda a Tinta Amarilla aquel encuentro en el que fue protagonista estelar. "Recuerdo perfectamente ese partido. El Sporting era un gran equipo y nosotros teníamos una importante capacidad goleadora en el Estadio Insular. Y ese partido no iba a ser la excepción. Ganamos 3-0 y fue un gran juego de la Unión Deportiva Las Palmas ante un rival que era muy ofensivo, con importantes jugadores. El año anterior fueron campeones en la Segunda División con Quini, su hermano Castro y otros grandes jugadores. Pero Las Palmas tenía sus estrellas como Brindisi, Carnevali, Jorge, Morete, ... ", añade.

La victoria fue un mazazo para el equipo astur, aunque no dio nunca su brazo a torcer en los 180 minutos de rivalidad eliminatoria, pugna con los amarillos que se ha prolongado en otras competiciones a través del tiempo.

Maciel, en la actualidad, con su hijo Rayco y esposa, la grancanaria Victoriana Bolaños (Foto Familia Maciel Bolaños)

El fútbol de posesión, también con Muñoz

Maciel queda considerado hasta el momento como el mejor jugador paraguayo que ha defendido hasta el momento el escudo de la Unión Deportiva Las Palmas. La hoja de servicios de Crispín en el club grancanario recoge 95 encuentros oficiales (73 de Primera, 18 de Copa -incluida la final- y cuatro más de Copa de la UEFA), para un total de 30 goles anotados. Muchos de esos tantos fueron logrados de cabeza, al ser un excelente rematador en esta especialidad.

Rememora de su paso por la isla que "Miguel Muñoz nos impuso una idea de juego en base a la posesión también. Nosotros nos acostumbramos a ello y era un estilo definido por la Unión Deportiva Las Palmas en esa época". Ganarle al Sporting no resultó fácil porque "el partido de ida fue con muchas vueltas. Tuvimos la capacidad de anotar los dos primeros goles y sentimos que con el tercer gol ya teníamos muy resuelta la eliminatoria en el Insular. Sin embargo, fue difícil. No fue de fiar el Sporting".

Apenas dos semanas después quedaba la cita en Asturias donde "en la vuelta hizo su debut como lateral derecho Gerardo Miranda, que era para mí entrañable amigo. Sin embargo, cuando llegué al club le quité el puesto (en la delantera). Pero fue para bien suyo, porque él fue más tarde volante derecho" llegando al rango de internacional absoluto de España en esa demarcación. "Le tocó jugar por lesión de Martín y Estévez. Entró en el equipo como lateral derecho y acabó en el Barcelona y en la selección".

Crispín y su esposa Valeriana no han vuelto a Canarias desde el día que partieron a Sudamérica, a comienzos de los ochenta, donde el jugador iba a recuperarse de su lesión y seguir firmando goles con la camiseta del Olimpia. Sin embargo, "la Unión Deportiva Las Palmas fue lo mejor que me pasó en la vida. Fui un jugador reconocido en Paraguay. Jugué en los dos grandes clubes de mi país, como son el Cerro Porteño y Olimpia. He sido ídolo en los dos equipos, pero nunca me sentí tan bien como en la Unión Deportiva Las Palmas. Por mala fortuna tuve una lesión grave (de rodilla) que me dejó fuera tras tres años en el plantel, pero mis recuerdos son imborrables. Incluso en mi vida personal. Me casé con una canaria, tengo un hijo canario también y la isla me marcó mucho en mi vida".

Su corazón se alegra al comprobar que el equipo está de vuelta en Primera División y, a pocos partidos de finalizar la campaña, no tendrá problemas para lograr la permanencia. "La sigo en estos momentos. Sé que está haciendo una buena campaña aunque no conozco bien a los futbolistas actuales. Me gusta el juego que practica y ojalá tenga la oportunidad de regresar alguna vez a Gran Canaria para volverla a ver", nos expresa.

Maciel y Carlos Morete (N.R.)

Fui también uno de los magníficos

La familia Maciel Bolaños ha crecido. La distancia no es el olvido con ellos. Aunque preguntamos a Crispín cuál es su vínculo actual con el deporte. "Al finalizar mi carrera deportiva hice el curso técnico en Paraguay. Estoy desde entonces en divisiones de formación. Estuve en Cerro Porteño, que es el club más popular de Paraguay, durante quince años. En los cinco últimos años estoy en el club Guaraní, donde me inicié como jugador. El año pasado fui ayudante de campo del equipo profesional, al igual que con el Cerro Porteño".

Generaciones de aficionados de la UD Las Palmas, de las nuevas hornadas, sólo tienen referencias suyas. Las de un jugador poderoso en ataque, buen rematador y complemento mutuo con Carlos Morete. Para el ariete paraguayo, el aire; para el puma argentino, el suelo. Las Palmas tenía con ambos una letal finalización de sus jugadas en aquellos años finales de los setenta. "Mi hijo siempre me interroga por mi etapa en la Unión Deportiva y me pregunta: "¿por qué no se acuerdan de ti?", dice. Siempre se acuerdan de los argentinos, pero yo también fui uno de aquellos magníficos. En aquella fase de la Copa del 78 anoté seis goles"

Maciel tiene una cita que cumplir algún con Gran Canaria y la Unión Deportiva; y el aficionado amarillo de siempre tiene una deuda con él porque faltó brindarle la última ovación. Quedamos a la espera de que ese día también llegue.

Una formación de la época de la UD Las Palmas, antes de la final frente al FC Barcelona. Están: Carnevali, Gerardo, Felipe, Hernández, Roque, Félix. Agachados: Noly, Brindisi, Rivero, Jorge y Maciel (N.R.)