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Pacuco Rosales, 20 años después (y 2)

"Dale dos castañas al flaquito Valerón"

El técnico del emotivo ascenso de 1996 cuenta anécdotas de la campaña y de cómo anuló por primera vez a un juvenil del Arguineguín que despuntaba; más tarde lo repitió con el madridista Raúl González

  • AMARILLOS DE SIEMPRE
  • 08/06/2016 - 12:55
Pacuco Rosales, con la camiseta de 1996 de Orlando Suárez (C. Torres)

(Segunda parte de la entrevista)

M.B.

En aquella plantilla de 1995-96 la UD Las Palmas logró a reunir un tridente de ataque extraordinario, firmando entre los tres la friolera de 62 goles entre la liga regular y promoción de ascenso: Eloy Jiménez (24 tantos), Orlando y Chile (ambos con 19 goles). Pacuco Rosales nos analiza al equipo y a sus principales protagonistas del ascenso de hace cuatro lustros:

El chándal verde de Chili

"Ya teníamos en el equipo a dos goleadores como Eloy y a Orlando. Salió la oportunidad de traer a un tercero (Chili Allende). Contactamos con Quique Pina, su representante, que nos brindó esa oportunidad (procedía del Racing de Santander). Para firmar a un jugador, tres personas diferentes del club hacían las gestiones para saber quién era, aunque creíamos de antemano en las cualidades del cántabro. Cuando vi a Chili por primera vez, en Santiago de Compostela, me rompió los esquemas. Vino a la concentración del equipo con un chándal verde, de esos que se compraban en el Kilo de San Bernardo (risas). Estaba rapado, ... en fin. No pensé que era un futbolista sino un aficionado que venía a que los jugadores le firmaran autógrafos. Cuando le conocimos después descubrimos que, aunque tenía un carácter complicado, Chili solo hablaba en el campo. Había que saberlo llevar y yo con él tuve un par de agarradas. Tenía que hacerle entender que todas las decisiones que adoptaba eran las que yo creía mejores para mi equipo. Al final se marchó y acabamos mal; ahora no es así"


Aparicio y los mensajes

"Chili se enfadaba en el banquillo. Y le decía a Ernesto Aparicio por lo bajo que "como el míster me saque voy a meter un gol y se lo voy a dedicar". Aparicio me lo decía y, claro, yo le mandaba a hacer el calentamiento. Chili salía al campo y si metía el gol, se viraba hacia mí con un "¡toma, toma!". Yo decía en voz baja ... "para todos nosotros, para todos nosotros". Porque cada gol suyo era un paso más hacia nuestro ascenso, el del equipo"

Los tres eran diferentes

"Los tres, sin duda, jugarían hoy en la Primera División. Reunimos aquella temporada a tres grandes goleadores. Al que menos se le daba importancia era al nuestro, a Orlandito, pero era un cazador de área, jugaba muy bien de espaldas, se salía de los marcajes de defensas centrales, abría huecos, ... Eloy era muy seguro, porque tenía un olfato de gol impresionante. Y Chili tenía una zurda de una gran calidad. En una baldosa de 20 centímetros era capaz de hacer dos regates y engatillar un disparo de gol. Los tres eran diferentes. Ya quisiera tener un triángulo así en todos mis equipos"

Desmontar la alineación era complicado

"A todos los jugadores de esa plantilla se le podría sacar rendimiento, todos eran válidos. Si tuviera que destacar piezas individuales, recuerdo la labor de Ángel Rodríguez, el fútbol de Jaume, y en la defensa hicieron todos una gran campaña. Resaltar a alguien en realidad es injusto: Socorro, Paquito, Eleder, Espejo, ... ¿Y los que no jugaban?. Se entrenaban como jabatos aunque no tenían manera muchas veces de desbancar a los que eran titulares. Desmontar esa alineación por decisiones deportivas era muy complicado para mí"

Dale dos castañas al flaquito Valerón

"Mentiría si dijera que se podría pronosticar entonces la trayectoria que iba a tener Valerón (al que hizo debutar en un partido de Copa esa misma temporada). Con 20 años llegó al primer equipo pero: ¿quién iba a pensar lo que sería en el fútbol español?. Cuando le conocí tenía 16 para 17 años, en el Arguineguín. Le dirigía Juan Manuel Rodríguez y entonces nos enfrentamos en un partido de Tercera, cuando yo estaba en el Telde. Durante el partido salió aquel niño a estrenarse en el campo del Telde. Y pensé: Juan Manuel está loco. ¿Cómo va a sacar a ese flaquito, patilargo?. Pero cuando tocó la primera pelota; ¡amigo!. Le dije a mi central: "Dale dos castañas a este flaco porque si no nos va a volver locos". Esa fue la primera pleito que tuve con Juan Manuel en los banquillos. Lógicamente me dijo de todo, en el Hornillo. Aquel chiquillo que sacó era un espectáculo".

Y Raúl acabó como defensa libre

"Tengo otra anécdota similar con Raúl González. Dirigía entonces yo al Mensajero y quince días antes de cruzarnos con el Real Madrid C, un tal Raúl había marcado seis de los siete goles de la victoria sobre el Corralejo. Entonces no había tanta facilidad para encontrar información. ¿Y este tío, quién es?, me preguntaba. Tenía 17 años. Cuando llegó el partido contra el Mensajero le vi. Tenía unas patitas finas, cambadas, ... Le miré: "¿Este le metió seis goles a la defensa del Corralejo?. Espérate a ver". En la primera jugada Raúl cogió el balón y tras varios regates lo mandó a la escuadra de nuestra portería, en la que estaba Moisés Trujillo. Le dije a Oscar González: "¡Estállalo contra la valla!", en la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Luego fue José Lorenzo, el de los gemelos. ¿Saben dónde acabó Raúl el partido?. Terminó de líbero y ganamos el encuentro 1-2. El entrenador del Madrid era José Antonio Grande, amigo mío por cierto. Hicimos la mili juntos en Valladolid. Y casi me come. Pero Raúl no atravesó luego el medio del campo"

Me rompieron el equipo del ascenso

"El equipo del ascenso se rompió nada más terminar la temporada. Nosotros teníamos para fichar a tres jugadores, para reforzar la plantilla: un lateral izquierdo, un central y un delantero. Villoria -aunque estaba lesionado-, Torres y Escoda. Ya teníamos planificado en ese verano estos tres puestos, pero el Cabildo vendió a cuatro señores las acciones de la Unión Deportiva Las Palmas. Adrián Déniz dejó de ser el presidente y los que cogieron el equipo se reunieron en un hotel con Pina para planificar todo. Echaron a un grupo de futbolistas de la plantilla y traen un grupo nuevo de refuerzos. Ese año, en el Torneo de Maspalomas, Pepe Pirri -otrora jugador del Real Madrid- se sentó conmigo y me preguntó que dónde estaba el equipo de Elche, porque no entendía que se hubiera disuelto. "Me lo rompieron", le respondí"

No fui consultado para los fichajes siguientes

"El equipo estaba hecho. Jugaba de memoria y podría haber estado arriba en la clasificación de Segunda. Hacía buen fútbol y sólo faltaban unos retoques. Esos tres delanteros que teníamos se habrían salido también en Segunda. Sobre los que vinieron aquel año (recuerda algunos nombres) ... ninguno de ellos fui consultado para su contratación. Algunos me gustaron, eran buenos futbolistas, pero la realidad es que ninguno se quedó. A Andrés Grande no lo conocía nadie"

Dragan y los 50 penalties

"Tenían que adaptarse. Me acuerdo de Dragan Radojicic -montenegrino de aquellos refuerzos-, que en un amistoso en La Palma lanzó un penalti estilo Panenka y el portero del Mensajero se lo paró. Ganamos porque Manolo detuvo otro penalti. Al día siguiente, cuando terminó el entrenamiento, le ordené a Dragan lanzar cincuenta penalties. Y me decía: "Más, no, por favor. Cansado, cansado. Le dije que los penalties se lanzaban en serio. No soy partidario sobre cómo los ejecuta Jonathan Viera. Él sabe que conmigo no los podría tirar así"

Lo que ha logrado Setién

"Lo que más me gusta de la UD Las Palmas actual es que la plantilla está compuesta en su mayoría por jugadores canarios. Por supuesto, respeto a todo el que viene, que se tiene que amoldar a nuestro estilo. Y hay que querer a esta entidad. Me habría gustado tener un equipo así, tan claramente canario, nuestros. Respeto también a los antecesores, pero Quique Setién ha sabido sacar lo que el futbolista canario tiene dentro"

Paco Herrera y Roque Mesa

"La próxima temporada podríamos y, también lo deseo, mejorar lo que se ha logrado en esta. Y en especial me alegro lo que ha logrado ya Roque Mesa. Tengo una anécdota. Conocí un día a Paco Herrera en el club, cuando fui a sacar un abono. Todavía no había empezado. Angel Rodríguez le había hablado de mi etapa y entonces me preguntó por el número de ascensos logrados y me dijo. "Dame un abrazo, a ver si se me pega algo". En ese momento estaba presente por allí Roque Mesa. Y le dije a Herrera que se fijara en él, échale el ojo porque te va a dar todo lo que le pidas: trabajo, disciplina, ... es un trabajador nato. Y al mes nos volvimos a ver y me reconoció que Roque no le había defraudado. Ya le veía como un hombre clave en este proyecto. El mérito es de Roque, porque ha entendido bien todos los consejos que le han trasladado quienes le aprecian"

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