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Adrián Déniz, 20 años después

"La plantilla del ascenso de 1996 era la más barata de la historia"

El presidente del histórico regreso a Segunda A aún no comprende cómo "un equipo perfectamente coordinado, conjuntado ... se desarmara por un afán especulativo que, a largo plazo, se demostró que fue un error"

  • GENTE CON DUENDE
  • 11/06/2016 - 13:16
Adrián Déniz posa para los lectores de Tinta Amarilla en el palco del Estadio de Gran Canaria (C. Torres)

Manuel Borrego

Veinte años atrás, Adrián Déniz era un hombre muy popular en Gran Canaria. Se incorporó al consejo de administración naciente de la UD Las Palmas porque la empresa a la que representaba, Sialsa, fue accionista de la entidad en la reconversión del club en sociedad anónima deportiva en 1992. Era la persona de confianza del Cabildo Insular de Gran Canaria, en realidad, dentro de un mundo que desconocía por completo y que sin duda apenas le atraía.

Pero Déniz tenía una personalidad singular; caballeroso, diplomático y siempre correcto. Aún conserva la virtud de entrar en la playa, meterse en el agua hasta el cuello y salir seco, una habilidad que le sirvió para sortear las tormentas internas de la UD Las Palmas en aquel ciclo que acabó con el ascenso a la Segunda División A del 22 de junio de 1996.

Adrián, que en su vida habrá pateado un penalti con precisión, acabó teniendo su propia peña en las gradas del viejo Insular. Porque fue el hombre que agarró, en el ya afamado jumbo de Pacuco Rosales, los mandos de la nave, dirigiéndola sin cambiar el pulso y enfrentándose con sutileza -aunque él jamás lo reconocerá- a la autoridad aeroportuaria que orbitaba en el cielo amarillo y azul. Fue presidente de un ascenso muy popular, del que se conmemoran en este mes de junio cuatro lustros.

De Adrián Déniz habló esta semana para los lectores de Tinta Amarilla el propio Pacuco Rosales, rememorando su intervención fundamental para que el proyecto de 1995-96 naciera desde el verano hasta el día del ascenso en el Martínez Valero de Elche. Déniz salió a hombros de sus propios compañeros de consejo, por los jugadores e incluso los técnicos. Ahora rememora para nosotros, con su verbo ágil pero profundo, aquellos días:

Un entrenador excepcional y persona excelente

"Veinte años ya ... (medita refrescando los datos de la fecha). Fueron días extraordinarios para todos. Lo importante, en mi caso, fue conocer a una persona como Pacuco Rosales. Porque resultó ser un entrenador excepcional, persona excelente y algo que se echa de menos en gente de su cargo: saber plantear un proyecto y desarrollarlo, llevarlo a cabo. Y en cada momento tomó las decisiones correctas para decidir el rumbo. Es alguien que se sube a una causa la lleva hasta el final. Y yo también. Eso me gustó mucho. Ambos compartíamos una idea, teníamos un propósito con la firmeza de llegar hasta las últimas consecuencias"

Mi labor central, lo administrativo

"Eran días felices, sí. Yo llegué al mundo del fútbol cuando se constituyó la sociedad anónima. Hasta ese año, 1995, no llego a la presidencia. Fue clave tener a Pacuco, porque fue un hombre que vino de frente a resolver todo lo futbolístico. Teníamos que contratar, decidir, organizar una estrategia deportiva. Y él, con sus compañeros de dirección técnico, me trajo los deberes resueltos. Sólo tuve que ocuparme de la cuestión económica y organizativa interna del club. Era un tema importante, pero nada funcionaría si en lo deportivo no funcionaba"

Me pedían el cese en los medios

"Es que ni me acuerdo que me pidieran el cese de Pacuco Rosales durante aquel año. Naturalmente sé que hubo gente que intentó quitar al entrenador en aquel momento, sobre todo al final de temporada. Había gente, sí, incluso de prensa que me pedían ese cese. En principio, ni contestaba a esa pregunta. Porque todo el mundo sabe que a mí me preguntaban una cosa y yo contestaba lo que me daba la gana. Soy así. Pero esas peticiones de cese y esas maniobras que se hicieron en torno a su continuidad como entrenador ... no me hicieron perder ni un segundo, ni la calma. No me preocupaba para nada porque tenía claro que le dije a Pacuco: "Si nos caemos iremos juntos. Y se acabó". Y no hay alternativa. No podemos poner a otro piloto en el avión"

El entrenador demostró que era capaz

"En cualquier caso. Esto no era una fe ciega en Pacuco y yo mantuve hasta el final ciegamente porque él, como entrenador, día a día, acto a acto validaba continuamente sus méritos. De ahí que tampoco se trataba de que yo tuviera el afán de la majadería y de que por se mantuvo por mí. Pacuco siguió hasta el final porque demostró que era capaz de llevar el trabajo"

Lo que costó el equipo del ascenso

"Aquel equipo del ascenso no costó mucho dinero. Debe haber sido la plantilla de ascenso más barata que ha tenido en su historia la Unión Deportiva Las Palmas, en mucho tiempo. El jugador más caro nos costaba ocho millones de pesetas de la época. Y el contrato más caro que hicimos estaba entre quince y diecisiete millones, uno de ellos era el de Valerón y otro el de Paquito, por la antigüedad que tenía en el grupo. El resto, como mucho, cobraba ocho o nueve millones al año. Finalmente, cuando ascendimos, terminaron cobrando algunos como premio a los goles y a su rendimiento diez u once millones de pesetas en el caso de Eloy, por ejemplo. Pero fueron unas cantidades que no eran disparatadas. Y eso permitió que, con el ascenso, el club tuviera unos ingresos añadidos suficientes para cubrir las pérdidas del club, incluso las de años pasados. Terminamos con una economía boyante esa temporada"

No entendía nada

"No comprendía nada del por qué aquel equipo se rompió tras el ascenso. ¿Qué iba a entender yo si no entiendo nada de fútbol?. De baloncesto, sí. No pude entender cómo un equipo perfectamente coordinado, conjuntado donde su juego no era cuestión de individualidades, se desarmara por un afán especulativo y a largo plazo se demostró, como todo el mundo sabe, que fue un error"

Mi asiento en el Estadio, vacío

"Del fútbol estoy desvinculado desde el año 1996, cuando dimití de la UD Las Palmas. No vuelvo al fútbol salvo para ir al Estadio o venir a actos como el de hoy (cierre de temporada de UD Las Palmas). En este estadio sí he venido y he estado con mi abono y el de mi señora. E, incluso, alguna temporada mi asiento ha estado vacío durante toda la campaña"

La UD es el escaparate

"La Unión Deportiva Las Palmas tiene mucho aspectos. Mi único interés es la promoción deportiva de nuestros jóvenes. La UD Las Palmas es un camino para ellos. Estoy encantado en la medida en que la Unión Deportiva significa eso, que sea un escaparate para el exterior para todos nosotros, aunque cada vez es más escaparate el sol y las playas, ... Por fin somos la estrella de la Región, de nuevo"

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