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¡Qué bueno que viniste, pibe!

Mateo García se dejó conocer al fin por la afición de la UD Las Palmas, que premió su atrevimiento el tercer día como titular amarillo

  • ENTRE BASTIDORES
  • 07/01/2017 - 19:06
El disparo de Mateo García supera a Cuéllar pero se pierde junto al poste del Sporting (C. Torres)

M. B.

Mateo García se llevó las primeras ovaciones del Estadio de Gran Canaria. Se las ganó el pibe cordobés con una hora de un fútbol muy intenso, mordaz, veloz y pujante, con arrancadas desde la banda izquierda. Tanto que en unos días ha obligado a emitir dos valoraciones distintas sobre su juego a Quique Setién. Apenas hace una semana "no le veía" para "darle esos cinco partidos de continuidad". Este sábado, Mateo se fue a casa lleno de elogios brotados en los labios de su técnico, al comprobar su velocidad (ojo a este término), verticalidad e intención.

Del joven extremo de Instituto de Córdoba había valoraciones importantes en la UD Las Palmas, que avalaban su compra. Por su bisoñez en la Liga, por su falta de adaptación al fútbol europeo, a la isla o lo que fuere, el Mateo García de este sábado no se había visto en sus apariciones anteriores. Hasta el encuentro frente al Gijón había sido dos veces titular (Sevilla y Osasuna), además de otras tres breves apariciones. Nada que ver en todas ellas como lo que mostró frente al Sporting, ventilando el juego por el sector izquierdo.

"Siempre jugué de enganche en Argentina, aunque puedo hacerlo en banda" comentaba a su llegada a la isla. Era entonces sabedor de que tendría que acoplarse a un equipo que le buscó porque reclamaba futbolistas pegados a la línea de cal. Mateo no lo es al ciento por ciento, pero ante el Sporting demostró que hay mucho jugador en él.

A Douglas, en el costado derecho, le amargó. Porque fue listo asociándose con Viera o intercambiando con Boateng posiciones. Aceleró el ritmo con varios uno-dos, derecha-izquierda vertiginosos, en carrera. Y se fue hacia el área buscando el gol.

Es como si, de la noche al día, comprendiera el fútbol al que ha llegado. Escuchó los aplausos de sus aficionados, se ganó un sitio a considerar aunque el propio Setién no descubrió cuál es su futuro. Tiene una de las licencias no comunitarias, pero también cualidades nada desdeñables. Otro dolor de cabeza para la comisión deportiva.

El pibe por fin aterrizó a Gran Canaria. Y la hinchada amarilla al fin empezó a conocerle. Ese es su nuevo escenario.

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