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La antesala del éxito

La frase que rescató al mejor Roque

Un consejo de Valerón afianzó el juego del teldense, convertido desde entonces en uno de los mejores centrocampistas de la Liga Profesional y el futbolista más deseado de la plantilla grancanaria

  • ENTRE BASTIDORES
  • 15/03/2017 - 09:22

Manuel Borrego

Roque Mesa tiene una virtud: se hace fuerte ante la adversidad. Porque su camino hasta ahora estuvo lleno de baches y obstáculos.

En su vida deportiva hay varios sinsabores que ha logrado rehacer dando un paso atrás para tomar el impulso. Fibroso, dinámico, carismático en todos los vestuarios que le han conocido y, siempre, muy alegre. El balón sonríe cuando le ve. Su fútbol está asociado a un carácter feliz y una visión positiva de la vida del jugador teldense, la otra pieza de la cadena de la UD Las Palmas que está en maniobra de aproximación a la selección española.

En Levante y Tenerife lamentarán desde hace tiempo no haber visto en él lo que sí intuyeron en el departamento de captación y formación de la UD Las Palmas, lo que se ha tenido en cuenta a fuego bajito de un futbolista que año a año ha madurado para hoy ser uno de los referentes de la Liga española.

Celebra el gol al gol al Zaragoza, con tres expulsados en ese momento en UD Las Palmas (C. Torres)

Hay varios entrenadores de la cantera amarilla que están tras el dribling fluido, los robos, las carreras con alto ritmo de piernas o los goles de Roque Mesa. Otra vez Juan Manuel Rodríguez se sitúa en un punto clave de su camino, al hacerle debutar con los profesionales en 2011-12. Era un primer ciclo en el que el Estadio de Gran Canaria vio a un joven teldense en el centro de campo, en la media punta, en el lateral derecho o donde hiciera falta. Si había que ponerse traje de gala, lo tenía Roque; y si había que trabajar duro en la lavandería, también estaba allí.

Se dejaba ver como un camaleón capaz de asimilar cualquier escenario, por complejo que pareciera. Pero llegaría un momento determinante en su vida de cara a 2012-13 con su paso por el Atlético Baleares en Segunda B. Se fue Roque al otro archipiélago entre lágrimas, porque apenas tuvo tiempo para asimilar el cambio de la cesión cuando ya tenía proyectos en amarillo. Su licencia se cubrió a última hora con otro futbolista y emprendió en el Baleares un año de rodaje en la lejanía, con Pandini, Perea y compañía. De aquel equipo vino más fuerte y mejorado, pero aún se tuvo que reivindicar con Víctor Afonso en la gran campaña en bronce del filial amarillo, una temporada después.

Roque, en estado puro: canta un gol al oído de Juan Manuel Rodríguez. Incontenible siempre (C. Torres)

La frase mágica

El Roque actual estaba casi moldeado. Era un todoterreno de pleno derecho entre los profesionales del club grancanario, con Paco Herrera en la dirección técnica. Fue una de las incorporaciones decisivas tras el cordobazo. Alternaba aún en las fotos iniciales de los partidos cuando, por fin, recibió el consejo que le ha cambiado su vida. Él mismo lo ha admitido por el calado que ha tenido posteriormente en su juego. "Te estás equivocando Roque. El fútbol no es tan difícil. Primero tienes que hacer las cosas sencillas. Y, cuando lo domines, vienen las complicadas".

Aquellas palabras llenaron al teldense, le tranquilizaron. Las había pronunciado en privado con su peculiar voz en calma un futbolista que admiraba y que en sus últimos años en activo iba a ser compañero en el viaje hacia la Primera División. Valerón había hecho lo más difícil: con un consejo sereno, a su estilo, ayudaba al rescate por fin del mejor Roque Mesa.

Dos socios de filiales: Hernán Santana y Roque Mesa. A punto para el salto juntos al primer equipo (C. Torres)

Con el 15, Roque fue determinante en el ascenso a la Primera División -incluso con gol en la jornada del 21j.- y ya imprescindible en el proyecto de Primera, utilizándole Setién en un rol que conocía y que ha perfeccionado con el entrenador cántabro.

Lo fácil y lo complicado caminan de la mano en la vida de un deportista que no tiene techo conocido. Lo sencillo es enamorarse de su juego actual, como han hecho las direcciones deportivas de Sevilla, Everton, Liverpool y especialmente el Bayern de Munich. Lo complejo fue verle desde tan lejos, esperar por él para ahora disfrutar en todas las parcelas de su fútbol. Y con él, siempre, su contagiosa felicidad.

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