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"No se nos permite el error"

Tres metas de tres décadas distintas muestran su solidaridad con Raúl y expresan su convencimiento de que "ser portero de cantera es el puesto más difícil en la UD Las Palmas"

  • ENTRE BASTIDORES
  • 15/03/2017 - 20:57
A la izquierda, Juan Antonio Pérez, José Miguel Robayna y Orlando Quintana; en grande, Raúl Lizoain (C. Torres y UDLP.es)

Manuel Borrego

No es un asunto nuevo. Ser portero de cantera es el rol más difícil en la UD Las Palmas y, posiblemente, en muchos clubes profesionales. No sólo por la complejidad de adquirir la titularidad en una posición única entre los once, sino por la crítica fácil. Esta semana ha sido noticia la oleada que padeció el grancanario Raúl Lizoain, un deportista fiel a un escudo que ha debido amurallar su mundo para poder seguir defendiendo al equipo donde se formó y donde se hizo profesional.

Consultamos a tres porteros que le precedieron, pertenecientes a las tres últimas décadas de la UD Las Palmas. Juan Antonio Pérez, José Miguel Robayna y Orlando Quintana se pusieron los guantes cruzando el puente como jugador de la casa. Son sólo botones de muestra, porque podrían manifestarse en los mismos términos otros colegas del mismo cargo en el equipo. "No se nos permite el error" y "se valora más al que viene del exterior". Nos cuentan también sus propias vivencias y sus conclusiones:

Juan Antonio Pérez fue en orden cronológico el primero en ser portero titular de la UD Las Palmas. Le tocó ser el relevo de un mito del club, como lo era Daniel Carnevali. "En aquella etapa, parte de la propia prensa pedía un portero del exterior. Y Miguel Muñoz fue llamado a consultas por el club. Dijo con claridad que estimaba mi opción, que veía en mí al portero titular del equipo y que Las Palmas no necesitaba incorporar a otro portero".

Todo lo que le sucede a Raúl le es conocido. "Ahora mismo estoy con mi cuñado, Lumbreras, hablando del tema aquí. Lo de Raúl es incomprensible. Es un excelente portero, con muy buenas condiciones. La gente debe tener paciencia con él como lo hace con el que viene de otro equipo. Me llama la atención: A Varas le aplauden, a Raúl le pitan. No tiene sentido"

Rescata Pérez, residente en Tudela ahora, un episodio personal que vivió cuando comenzaron las críticas sobre su concurso en el equipo. "La grada del Estadio Insular, en general, no se portó como tenía que hacerlo conmigo en un principio. En ese momento recibí una llamada de teléfono de Manolo Montes, que fuera portero grancanario de la UD Las Palmas en sus orígenes. Me citó en El Pote", recuerda. "Allí nos vimos. Me dijo que él también había sufrido lo suyo. Me llamó para animarme. Lo agradecí muchísimo. Me comparó con Arconada. Sus consejos, sus palabras, aún las recuerdo".

Porque luego "fui ganándome mi propio sitio estuve ocho años como titular de la UD Las Palmas. Es muy difícil, lo reconozco, ser portero para un jugador de la tierra. Y más ahora con las redes sociales, donde todo el mundo opina de cualquier manera sin conocer. Me ha dolido mucho saber que Raúl ha tenido que cortar su cuenta personal. Le voy a llamar también porque creo que es justo que sepa que todos pasamos por ahí. Le conocí personalmente. Es un gran chaval, un excelente portero y merece nuestro apoyo".

El lanzaroteño José Miguel Robayna estuvo en la Unión Deportiva una década después. No se aleja su opinión de la de su antecesor o antecesores. "Es una respuesta obvia: ser portero y de cantera es lo más complicado. Pasé también por esa experiencia y mi conclusión es que no se nos permite el error. La exigencia desde el principio es como si fueran porteros consagrados".

Para el Gato de Valterra, "el portero canario sufre en el equipo, acaba por dejar de disfrutar. Ha de hacerse fuerte. Su formación sin embargo está condicionada o asociada al entorno en el que también están incluidos los propios aficionados y los medios de comunicación".

Añade a su reflexión: "El portero depende mucho de su propia confianza y esta debe también transmitirse desde la grada. Todos hemos pasado por la situación de Raúl Lizoain, aunque a diferencia de él en otras épocas no había redes sociales. Sufríamos el boca a boca, el comentario fácil. Y lo que en teoría puede ser una profesión placentera acaba siendo un calvario"

Recuerda el episodio de otro de los grandes porteros de la Unión Deportiva, que marcó una época. "No, no es lo mismo como cuando estás en otro equipo. El caso de Manolo López es muy singular. Se llegaron a comentar muchas tonterías en aquella primera época cuando era el portero de filiales que llegaba al primer equipo. Que si no veía bien, que si necesitaba lentillas, ... Acabó yéndose. Pero cuando volvió, después de demostrar su gran valía en otros equipos, entonces era el Gato de Arucas. Y ya todo el mundo le enjuiciaba de otra manera".

"Estas cosas no son saludables. Y, aunque espero que no le afecte, estas cosas pueden repercutir en el crecimiento de Raúl como jugador. El chico se ha ganado todo en base a su trabajo y es un orgullo para todos los canarios que un portero de nuestra cantera esté en la Primera División. Eso merece el apoyo de todos", culmina.

A comienzos del nuevo Milenio, Orlando Quintana tuvo el turno de oportunidades en el equipo amarillo tras un recorrido notable en filiales y eficaz cesión en el Universidad. Responde a la primera pregunta. "¿Que si es difícil llegar a la portería de la UD Las Palmas siendo canterano?. Mi caso es un ejemplo. Se combinó todo aquel año: Nacho tuvo los problemas con el pasaporte, Cicovic se lesionó y me tocó. A partir de entonces todo cambió".

"Sí, es el puesto más difícil para un jugador de la casa. Ya, en general, la gente no suele tener tanta paciencia con la cantera. Ahora quizá más que antes, porque también ha salido una buena generación de jugadores. El portero, además, tiene el inconveniente de ser una plaza única y una mayor responsabilidad porque es el último jugador antes de un gol rival", añade el ahora preparador de porteros del Villa de Santa Brígida.

Quintana observa que el actual número 1 del equipo está en plena madurez deportiva. "No se le puede dar ningún consejo a Raúl. Está muy hecho ya y él mismo lo dice cuando habla de la presión. Está preparado para la crítica. Pero otra cosas son los insultos personales. Cuando se cruza esa frontera, entonces no hay justificación. Si la gente insulta, ahora en las redes sociales, demuestra quiénes son. El insulto confunde la realidad del deporte y además olvida de que detrás de un jugador hay una persona y su propia familia. Todos sufren".

Pero todo se ve de otra manera desde otra perspectiva. "Cuando estuve en otros equipos después de Las Palmas, la responsabilidad como portero era la misma. Y, como en muchos otros sitios, se valora más al jugador del exterior que al de la casa"

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