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Episodio 1

Todo comenzó con una urgente victoria sobre el Barça

Se cumplen 50 años del regreso de Luis Molowny a la UD Las Palmas como técnico, para iniciar el mejor ciclo de la historia del club que acabó con el tercer puesto y el subcampeonato de Liga

  • LA EPOCA DORADA
  • 08/04/2017 - 15:14
Un recorte del Eco de Canarias de aquel momento del cambio, en 1967, con Molowny y a su lado Carmelo Campos

Manuel Borrego

Antes de aquel 9 de abril de 1967 la situación en la UD Las Palmas era muy preocupante. En una Liga de Primera División con 16 equipos componentes, los amarillos ocupaban la plaza 13ª a falta de tres jornadas para el final. El proyecto se tambaleaba con el entrenador vizcaíno Juan Ochoa, que había dirigido durante el resto de la temporada a una plantilla cuya columna vertebral la formaban los diablillos amarillos campeones de España de 1962 junto a otros futbolistas de rango ya en el club, como Tonono y Guedes.

Las Palmas acababa de ceder un empate en el Insular (0-0) contra el rocoso Pontevedra. Y la sombra de un descenso a Segunda se agrandó. Antes de aquel domingo 9 de abril, Juan Trujillo Febles había dado un puñetazo sobre la mesa. Llamó a su amigo Luis Molowny para encomendarle la dirección técnica, por tercera vez, de la UD Las Palmas. Lo había hecho antes como entrenador-jugador y más tarde para relevar a Marcel Domingo. En 1967 era la definitiva. El presidente reunió a los futbolistas aquella semana para pedir lo máximo en los tres últimos partidos de la Liga de Primera. Todo empezaba por el FC Barcelona.

Fue así, a través de una decisión disfrazada por la urgencia, cómo hace cincuenta años iba a iniciarse la que ha sido la época dorada del club grancanario, iniciada en el epílogo de la campaña 1966-67 y rematada en los dos años siguientes con el tercer puesto y el subcampeonato de Liga de Primera División, las cotas que jamás hasta ahora volvió a alcanzar el equipo representativo de Gran Canaria.

Medio siglo desde entonces y con motivo de tan ricos episodios, Tinta Amarilla inicia así un serial para contar cómo fueron aquellos apasionantes días del club que ilusionaba a todos los canarios, que hacía sacar pecho a todos los isleños allá donde acudía. Partidos, hechos y testimonios de sus protagonistas pasarán por nuestro diario digital para contar paso a paso y desmenuzar las claves de un fútbol que todavía hoy trata de tener vigencia.

La plantilla estaba dibujada

Todo comenzó un domingo 9 de abril. La campaña había sido dura. Al equipo se habían unido dos nuevos valores del fútbol tinerfeño, como eran el lateral derecho Martín Marrero y el delantero José Juan. Hubo que repescar al veterano Pepín en una etapa de lesiones de Ulacia y Oregui.

Trujillo Febles creyó que de la mano de Luis Molowny aquello podría fructificar con una salvación sobre la bocina. O, por el contrario, encomendarle al Mangas la confección de la siguiente plantilla que pudiera pelear otra vez por el ascenso. No sabía entonces el presidente que estaba tomando una de las decisiones más acertadas en la historia del club amarillo, no sólo por el éxito inmediato sino por la continuidad de las campañas siguientes en las que se codeó con el Real Madrid y Barcelona, siendo la tercera referencia del fútbol español.

El conjunto catalán, con Roque Olsen a la cabeza, venía a la isla sin opciones para remontar al Real Madrid los seis puntos que avantajaban a los blancos en la clasificación. Era segundo y los amarillos se la jugaban de lleno. Pero Las Palmas ya sabía lo que era ganar al Barcelona en el Insular. Lo había hecho en 1954-55 (2-0), en 1956-57 (1-0), en l partido de regreso a Primera en 1964-65 (2-1) y en la temporada anterior (2-1).

Dos goles y superioridad

Ese triunfo 2-0 sobre el FC Barcelona mostró que Las Palmas podría salir del atolladero. La salida de los amarillos fue explosiva, alentados por un público que llenó el Estadio Insular y se fusionó con su equipo. A los cinco minutos el marcador ya estaba de cara. La jugada la provocó Niz, con un saque de banda largo. Era especialista en este tipo de jugadas, con una potencia de brazo que impulsaba muy lejos el balón. Fue Guedes quien lo desvió de cabeza en el área y las crónicas de la época reparten el tanto entre el Mariscal de Tamaraceite y José Juan, que acabó por desviar el cuero tras ser sorprendido Sadurní.

Las Palmas siguió a lo suyo, soportando el tirón hasta que en el minuto 63 de partido José Manuel León logró el 2-0 de la tranquilidad. Tras un despeje bombeado, el internacional Gallego trato de ceder el balón a su portero. Pero a éste se le escapó y León, astuto, terminó por desviar el cuero a las redes azulgrana.

Las alineaciones del partido fueron:

Las Palmas: Ulacia, Aparicio, Tonono, Paco, José Luis, Guedes, Germán, Niz, Gilberto I, José Juan y León

FC Barcelona: Sadurní, Benítez, Gallego, Eladio, Müller, Torres, Rifé, Endériz, Zaldúa, Fusté y Seminario.

Dirigió el partido el valenciano Lloris Antonino y fueron capitanes Aparicio y Sadurní

"Era un partido difícil de jugar, típico del final de temporada. Los chicos han estado fantásticos, porque el Barcelona no ha podido superarnos en ninguna faceta del juego" resumía Molowny al terminar la contienda. "Queremos salvar la categoría por nuestros propios méritos", dijo.

Y así fue. Tras el 2-0 al Barcelona, la UD Las Palmas empató una semana después 1-1 con el Espanyol, en Sarriá, para luego terminar la Liga ganando 2-0 al Deportivo en el Insular. 5 puntos de 6 posibles y la salvación ganada en el puesto undécimo.

El primero de los objetivos estaba logrado. Lo mejor estaba por llegar.


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