Publicidad
Publicidad
  • Publicidad
  • Publicidad
  • Publicidad
  • Publicidad
  • Publicidad

40 años de un valioso filial

Escuela de personas y futbolistas

En junio de 1977 zarpaba Las Palmas Atlético, con un presupuesto de 83.000 euros y una plantilla de canarios. Empezó en una Tercera con equipos peninsular y con una filosofía que aún es argumentario en su cosecha de alegrías

  • 40 AñOS DE LP ATLéTICO
  • 18/06/2017 - 11:55
Combo fotográfico, con Domingo Ponce -primer presidente del filial- y los primeros jugadores que en el verano de 1977 zaparon con Las Palmas Atlético (Norberto Rodríguez)

Manuel Borrego

La frase de esta semana del director deportivo de la UD Las Palmas, Toni Cruz, fue magnífica y para enmarcar, al hablar del DNI del equipo y del ADN del club, el que tiene su inagotable cantera. Lo dice precisamente en una etapa en la que el primer equipo muestra decididamente la reconducción de jugadores del filial hacia el mundo profesiona (cuatro al menos en esa órbita) y aún en celebraciones de una campaña memorable de Las Palmas Atlético, donde además de su retorno a la Segunda B deja firmado el equipo de Manuel Márquez un expediente plagado de récords del club y del grupo canario de la Tercera División.

Todo ello ocurre en el momento en que la UD Las Palmas pasa en 2017 a conmemorar el cuadragésimo aniversario de la fundación de su primer filial, al menos en el formato de equipo que hoy le conocemos. Porque el Aficionado o las distintas versiones de los juveniles del club ya eran productivas para la UD Las Palmas, como bien se sabe, desde su fundación en 1949.

Tinta Amarilla trae en esta ocasión a sus lectores la memoria de aquellos días de junio de 1977, cuando se resolvía un debate interno para la confección de un equipo que iba a estrenarse en la Tercera División nacional en 1977-78, en un grupo que nada tiene que ver con el actual porque estaba integrado por equipos peninsulares y dos canarios: El Toscal de Tenerife y Las Palmas Atlético.

La elección de los colores y del técnico

Cuatro décadas atrás, el doctor Domingo Ponce estaba en la presidencia de filiales, de ese equipo de formación cuya denominación final se adoptó en la semana del 15 de junio de 1977, eligiendo el nombre de Las Palmas Atlético y desestimándose otros como ‘Unión Canarias'.

En aquellos días, el club amarillo estaba preparando su temporada en Primera División, reconstruyendo el proyecto con la llegada de Miguel Muñoz al banquillo -en un año que acabaría con el subcampeonato de Copa- y con la venta de Quique Wolff al Real Madrid. Pero no olvidaba lo que venía en ciernes.

Las Palmas Atlético se creó, según recogen las notas informativas de la época, con un presupuesto de 13,8 millones de pesetas (83.000 euros actuales), pero 4 millones de esa partida estaban destinadas a los desplazamientos costosos a la Península.

Domingo Ponce tuvo pronto claro cuál era el objetivo de ese joven equipo, que se nutría de la cantera del fútbol regional grancanario. "Es una escuela de personas y futbolistas", dijo al presentarlo en público tras confirmarse que Juan Artiles iba a a ser su vicepresidente (titular del Real Artesano) mientras Andrés Calvo asistirá como secretario en la novedosa directiva del filial.

Un equipo de canarios y para canarios

La filosofía de Las Palmas Atlético era, desde entonces, la actual. "Jugadores que emergen al alza" para nutrir a la UD Las Palmas con nuevos valores de su cantera. "Y debe siempre ser defensor de nuestro fútbol, con técnico y jugadores canarios" (...) "porque es un equipo de canarios y para canarios", matizó.

La primera elección fue, precisamente, la de José Manuel León como técnico. Había colgado las botas dos años antes y en la campaña 1976-77 mostró sus dotes técnicas con el Juvenil A de la UD Las Palmas. León empezó su trabajo con un equipo técnico en el que le asistieron -subrayen bien los nombres- José Antonio Ruiz Caballero (médico), Ernesto Pons (preparador físico) y José Antonio Pérez (coordinador deportivo).

Otra de las jugosas novedades era la confección de las equipaciones deportivas de ese primer filial. Sugirió el asunto un debate en el club para concluir con una camiseta con el color amarillo pero con franjas azules, que tenía como objeto diferenciarla del primer equipo. El calzón, de igual forma, era azul y las medias también azules con ribetes amarillos.

Las primeras formaciones

El primer entrenamiento de Las Palmas Atlético tuvo lugar avanzado el mes de julio, en el Pepe Gonçalves. Allí acudieron los primeros jugadores que entraban en un casting inagotable, porque la cantera no podía tener puertas cerradas. Fueron los primeros elegidos Manolo López (Arucas), Gustavo (Artesano), Castellano, Momo, Doblado, Arbelo, Toledo, Mayé, Calvo, José, Felo, Arencibia, Padrón, Farías y Noda (Aficionado), Benito (Barcelona Atlético y Artesano), Antoñó (Chile), Carmelo (Tamaraceite), Momo II (Telde), Juan Manuel y Suso (Firgas), Ricardo y Fafi (Ferreras).

Las Palmas Atlético salió a competir en la Liga frente al Leganés, el 4 de septiembre, con derrota en la localidad madrileña (1-0). La primera alineación fue integrada por Gustavo, Mayé, Noda, Fernando Castellano, Toledo, Calvo, Carmelo, Juan, Doblado, Aparicio y Farías.

Farías, el primer goleador

El primer triunfo, sin embargo, corresponde al 10 de septiembre de 1977 con un contundente 3-0 al CD Toledo en el Estadio Insular. El primer goleador amarillo fue Farías, a los 55 minutos, completando el marcador Juani y Felo. León eligió ese día a Manolo, Mayé, Noda, Doblado, Toledo, Calvo, Carmelo, Juani Quintana, Felo, Farías y Aparicio.

Ese equipo fue la estructura básica del que en 1979 lograba el primero de los seis ascensos a Segunda B. Más tarde ocurrió en 1987, 1991, 2008, 2013 y 2017.

El título de la RFEF que luce en las vitrinas del club corresponde al de 1995 en la Copa Federación, con Guillermo Hernández en su banquillo y Juan Carlos Valerón en la manija de operaciones.

Muchos otros logros, también decepciones, han rodeado estos cuarenta años de gestión de un filial que es fuente incesante. Porque las grandes conquistas de Las Palmas Atlético no están ahí, sino en la promoción incesante de jugadores (también técnicos y hasta directivos) que pasaron por este filial desde aquel verano del 77 hasta las decisiones de 2017.

Sus raíces todavía no han tocado fondo.

El primer equipo que ascendió a Segunda B, en 1979