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Los recuerdos de Ramón Medina y la quinta de Robaina

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  • 27/06/2017 - 10:39
David Martín recoge el trofeo de campeón, como capitán de la selección de Las Palmas

Ramón Medina rememoraba en anterior efeméride para Tinta Amarilla aquella fecha del 27 de junio de 1992, cuando la selección de Las Palmas se hacía con la Copa. Valoraba para nuestros lectores aquel tercer y último título nacional juvenil de selecciones territoriales. Una multitud esperó a los futbolistas en La Playa de Las Canteras para realizarle "un recibimiento con todos los honores a nuestros jugadores. Los chiquillos fueron extraordinarios en la competición y nuestra gente lo vivió con mucha intensidad. Sin embargo, con el tiempo me he quedado con una sensación amarga. Porque la historia no hizo justicia y la UD Las Palmas tiene una deuda con esta generación".

Dos conceptos: la calidad y la pelea

"En la primera fase jugamos con Baleares, que nos ganó en casa. Y en aquel momento nos dimos cuenta que teníamos mucha calidad pero nos faltaba algo. Teníamos en el equipo gente con la idea tradicional del fútbol canario, pero había que fusionar dos conceptos: la calidad y la pelea. Y eso lo pudimos conseguir con futbolistas defensivos contundentes como lo eran Suso, Ulises, Luiso y Sergio. David Martín ofrecía mucha calidad y organización a nuestro juego; en aquel momento entendíamos que era uno de los mejores jugadores que habíamos visto y esperábamos que llegase mucho más lejos en el fútbol. No ocurrió en su caso y en algunos otros del mismo equipo".

Lo pasamos mal antes

"El gol de Robaina, en Valencia, nos metió en semifinales tras otra dura segunda fase. Faltaban pocos minutos y teníamos la obligación de ganar. Y, luego en Hernani contra Guipúzcoa, lo pasamos muy mal porque aquel campo estaba anegado. Y aunque teníamos ventaja, nos costó cerrar el pase a la final gracias a un gol de Emilio, tras contragolpe lanzado por David Martín".

Las llamadas de Luis Sicilia

"Luis Sicilia, que era presidente de la UD Las Palmas, nos llamaba con cierta regularidad para recordarnos lo importantes que eran las victorias de la selección en el futuro del club. Porque en aquel momento nosotros fuimos el motor de la campaña de captación de acciones, recordando con nuestros partidos el valor que siempre había tenido la cantera en la historia de la entidad. Además, la mayoría de los jugadores eran de la Unión Deportiva, por lo que de alguna manera se identifica a la selección con el equipo, ya descendido entonces a la Segunda División B. Después de nuestra victoria en la final contra Murcia, la gente acudió a Pío XII a sacar sus acciones formando una hilera".

Faltó confianza luego

"No sé por qué motivo Las Palmas no creyó después en esta generación de futbolistas que fueron campeones de España. Quizá había demasiada presión o prisas para salir de la Segunda División B. La Unión Deportiva no le devolvió a ellos lo que habían dado", argumenta Medina. "¿Generación perdida?. No me gustaría decirlo así aunque es posible que de alguna manera podamos sentirlo. Pongo como ejemplo al propio Toni Robaina: llegó a Primera División, pero con intermitencias y no aquí. Creo que tenía cualidades para haber llegado más lejos en el fútbol. En general, en aquellos años era muy complicado jugar en Las Palmas a pesar de que se encontraba en Segunda B. Faltó confianza, sin duda, hacia estos chicos".

Después de Robaina; Vitolo y Viera

"A nivel táctico y técnico, Toni Robiana nos daba un salto de calidad tremendo con respecto a sus compañeros y a todos los demás jugadores del campeonato. Con 17 años desbordaba y enfrentaba al adversario con una superioridad notable con respecto al resto. Han habido muchos jugadores y muy buenos desde entonces. Pero de la calidad de Robaina, con un talento innato como el suyo y con capacidades tan notables ... creo que hemos tenido que esperar hasta Jonathan Viera y Vitolo. Puedo ser quizá injusto con esta afirmación, pero así lo siento".

Lo hicimos de maravilla

"Incluso así fue en la final, en el gol del 2-0, Teníamos esa virtud porque, insisto, combinamos lo técnico y lo físico. Nuestra idea táctica era con un 1-4-4-2. Y en la punta estaban Emilio, Suso o luego Robaina, que tenían una facilidad tremenda para jugar en velocidad. David Martín, además, era muy generoso con sus compañeros a la hora de crear espacios. El equipo lo hizo de maravilla".

"Yoyo de la Torre nos dio trescientos mil consejos; este triunfo fue de los dos. No me quiero olvidar de tantas otras personas que colaboraron con el equipo como Nicolás Sánchez, Paco del Pino, el médico Guillermo Bethencourt, ... formamos una piña y entre todos sacamos esta gran selección adelante".

Valerón sólo entrenó un día con nosotros

"Robaina ya estaba al ciento por ciento con nosotros, después de haber participado con la UD Las Palmas; tenía apenas 17 años. Pero ese no fue el principal problema: cuando llegamos al campo para la jugar la final, los chicos estaban totalmente desconcentrados. La mayoría pisaban por primera vez el Bernabéu. Y estaban tan contentos e ilusionados que se centraron en pedir autógrafos a los jugadores del Atlético de Madrid y Real Madrid, que jugaban la final de Copa después. Incluso el portero David fue a pedirle los guantes a Paco Buyo" (...) "Valerón vino un día nada más a entrenar con nosotros cuando ya la competición estaba en marcha. Me lo había recomendado Pillo, que era técnico en Arguineguín, y también me habló bien Juan Manuel Rodríguez. Valerón era muy técnico, pero en aquel momento excesivamente delgado. Nosotros teníamos el grupo ya formado y el juego definido; no siguió en la selección".