Publicidad
Publicidad
  • Publicidad

El escudo de los clubes se debilita

Las cifras de las cláusulas de rescisión podrían quedar desfasadas con las secuelas del caso Neymar, al generarse una trayectoria imprevisible en el futuro del mercado de jugadores

  • ENTRE BASTIDORES
  • 05/08/2017 - 12:25
La UD ha señalado a los clubes aspirantes que Viera vale 30 millones y no habrá negociaciones (C. Torres)

Manuel Borrego

Algo sí ha cambiado este verano. Ninguno de los grandes clubes mundiales pudo pensar que la frontera de los 222 millones de euros estaba para derribarse. Con ese límite, el FC Barcelona se organizaba con la tranquilidad de espaldas cubiertas para mantener en nómima (retener) al que consideraba uno de sus jerarcas actuales, llamado a ser el futuro líder absoluto de la plantilla.

Las cláusulas de rescisión aparecieron para compensar la pérdida de un futbolista en un club, donde el derecho de retención de antaño se ha perdido por completo. Con aquel modelo, por ejemplo, pequeños equipos se hicieron grande, como la UD Las Palmas del subcampeonato.

El propio FC Barcelona no debe molestarse porque se asaltara su fortaleza de la manera en que se ha producido esta pasada semana. El caso de la marcha de Neymar, o la de Vitolo del Sevilla, ni es insólito. No será el último. El propio Joan Gaspar, años atrás vicepresidente y presidente del FC Barcelona, tuvo que pedir disculpas al titular del Deportivo de La Coruña, Augusto César Lendoiro, cuando sobre los límites del mercado de jugadores de 1997 debilitó a un gran competidor por la Liga llevándose al Nou Camp al pernambucano Rivaldo. Unos 25 millones de euros (actual moneda) parecían en aquel momento el escudo de protección del Depor, insalvable, ... pero no lo fue ni lo volvió a ser.

La obra del jeque qatarí Nasser Al Khelaifi, presidente del PSG, ha cogido a pie cambiado a todo el mundo del fútbol. El ahora director técnico del Roma, Monchi, pronostica que hay un después del caso Neymar mientras espera secuelas económicas en el mundo del fútbol que aún son impredecibles. Conoce bien los rincones del mercado. Posiblemente sea él mismo uno de los grandes perjudicados, tan acostumbrado a negociar hasta el último céntimo en favor del Sevilla (ejemplo).

El fair play financiero de los clubes es el primer herido. Al menos cuestionado. Los abogados de la operación Neymar no saben, no pueden o no deben aclarar de dónde han salido esos 222 millones que llevaron en un talón a las oficinas del FC Barcelona. El potencial económico de Al Khelaifi, que hasta el pasado martes había depositado 800 millones de euros para potenciar al PSG desde su llegada, se eleva a más de 50.000 millones de dólares (USA) y ese dinero no tiene tiempo para contarlo en vida. Nunca se conocerá la verdadera razón de todo lo que ha llevado a este movimiento; pero si se trataba de una 'vendetta' deportiva por el duro golpe de la pasada Champions y las secuelas mediáticas que aquello produjo en Francia, el París Saint Germain ha golpeado en la línea de flotación.

Las barreras se han derribado y algo debe cambiar también para los modestos. La UD Las Palmas también ha reactivado a tope sus propios mecanismos de protección. En las últimas horas el presidente del club ha dejado claro que ya no habrá negociación por jugadores pilares del equipo. El mismo Swansea, que vino para abonar a plazos a Roque Mesa, tendría ahora que depositar al completo la cláusula de rescisión del 21 amarillo si lo desea. Swansea o cualquier otro club que aspire a lo mismo.

Si alguien quiere a Viera tendrá que depositar 30 millones "porque ni siquiera vamos a negociar", dijo. En la historia del club grancanario hay poco escrito sobre cláusulas de rescisión. El precedente es Guayre, en 2001, que depositó 6 millones de euros para atender a la llamada del Villarreal. Eso de los jugadores apegados a un escudo es cierto; pero más a mejores contratos.

Las cifras de las cláusulas han quedado desfasadas por completo con el caso Neymar. Deberían ser revisadas en los siguientes documentos a firmar.

Porque a partir de ahora también se espera un efecto dominó. Los grandes no están protegidos, pero menos los modestos. Mareantes números de traspasos, contratos de jugadores, comisiones de agentes, derechos de formación, deberes con Hacienda, ... Y mientras, en clubes de Tercera, los jugadores vocacionales partiéndose la cara por sus equipos apenas por 50 euros, para gastos de gasolina, en algunos casos. Si el mundo del balompié no andaba cuerdo, sus síntomas han empeorado en los últimos días.

Y si el escudo de protección ya quedó pequeño, toca ahora hacerlo más grande.

  • Publicidad