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La contracrónica

Y un 11-S la UD cambió su cara

Por primera vez, los amarillos tuvieron menos posesión que el rival y ofrecieron una alta efectividad en su fútbol con verticalidad hacia el área, especialmente en la segunda parte

  • ENTRE BASTIDORES
  • 12/09/2017 - 11:27
Remy celebra su gol como debutante en la UD Las Palmas (La Liga)

M.B.

Fue Jonathan Calleri quien, tras las dos derrotas iniciales del campeonato, fue directo al epicentro de un problema detectado: "Debemos definir las jugadas y tener menos posesión".

El delantero argentino habló alto y claro, con un mensaje que ha tenido una traducción directa en el perfil de los siguientes jugadores de ataques contratados y en las palabras del propio entrenador este lunes, que aprecia ahora "más registros (estilos de juego)" para salir del problema.

La victoria en La Rosaleda no es para deslumbrar, porque un Málaga así es el rival que apuntarían todos los técnicos en cada jornada. Es un triunfo para la esperanza, comprobando que existen nuevos caminos que son tan eficaces o más al fútbol de toque o de control del balón.

Las Palmas gozó esta vez de menos posesión que el Málaga (51% andaluz y 49%) y sus llegadas al área tuvieron una efectividad notable (50% de los disparos acabaron en gol, sin contar el larguero de Halilovic). Fue especialmente llamativo el estilo vertical de los visitantes en la segunda parte.

Si el equipo de Manuel Márquez quiere sobrevivir en la categoría una cuarta temporada consecutiva ha de hacer buenas más actuaciones en su juego. Evitar errores innecesarios en retaguardia, elevar el nivel de presión y combatividad en algunos sectores del campo y rentabilizar el juego de pizarra, como ocurrió la pasada temporada con Las Palmas Atlético.

El triunfo de La Rosaleda no debe quedar en un espejismo. Debería convertirse en el primer paso hacia las mejoras que ya se reclamaban en el tramo final de la era Setién. La manera en que Las Palmas venció al Málaga ha sido distinta a las más recientes conocidas. Fabricó un gol con un robo y contragolpe, un segundo tanto en acción personal de un killer (figura ausente en las dimensiones de Calleri durante los últimos años) y terminó el partido con un avance lateral hasta el corazón del área y remate certero de Remy.

Las tres fórmulas, insistimos, con menos balón en las botas grancanarias. Por el perfil de los futbolistas volcánicos contratados como refuerzos finales, por la idea de juego versátil ofrecida en la Costa del Sol y, sobre, por el amplio margen de mejora cuando las piezas estén debidamente conjuntadas, quizá el 11 de septiembre ha sido un día de cambio. Una renovación necesaria para salir del embudo y para subsistir.

El 1-3, esos tres puntos, son valiosos. Y hay que repetirlo 13 veces más en la competición para poder dormir a pata suelta. Porque el bosque que debe atravesar sigue aún ahí, al acecho.

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