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"El cariño de Justo Gilberto a la UD es eterno"

Carlos González, hijo del legendario jugador tinerfeño, expresa el agradecimiento familiar al gesto de la UD para concederle la insignia de oro y brillantes a título póstumo

  • LA EPOCA DORADA
  • 15/09/2017 - 10:27
Hernández, Carlos González y la imagen de recuerdo de Justo Gilberto, en la UD Las Palmas (C. Torres / Norberto Rodríguez)

M.B.

Justo Gilberto recibirá este domingo, a título póstumo, la insignia de oro y brillantes de la UD Las Palmas. Se desplazarán para ello a Gran Canaria su esposa, Rosa Cabeza, y su hijo, Carlos González. La familia del jugador tinerfeño que fue miembro de la Epoca dorada de la UD Las Palmas, está muy agradecida por el gesto que ha tenido el consejo de administración que preside Miguel Ángel Ramírez.

Recordábamos hace unas fechas el 50 aniversario de aquel fichaje procedente del CD Tenerife, que sembró un auténtico seísmo en Santa Cruz. "Tengo los recortes de la época", relata a Tinta Amarilla Carlos González, que hace una valoración en nombre de la familia. "Aquello fue un impacto para toda el tinerfeñismo. Lo pasó mal el presidente Pepe López, a quien incluso llegaron a tirarle piedras a su vivienda por hacer traspasado a Gilberto a la UD Las Palmas. Sin embargo, la afición del CD Tenerife fue agradecida con el futbolista. Cuando Las Palmas vino a jugar al Heliodoro por cierre del Insular, frente al Atlético de Madrid, mi padre recibió la mayor ovación. No le olvidaron nunca".

Pero Carlos ha podido comprobar con el paso de los años cuál fue el alcance de Gilberto II como futbolista amarillo. "Nosotros flipamos, de verdad. No nos deja de sorprender la afición de la UD Las Palmas y el propio club. Estamos muy agradecidos por este reconocimiento. A mi padre le habría entusiasmado y más en el mismo acto con su hermano mayor como él decía de Pepe Juan. El cariño que le tenía a la UD Las Palmas es eterno".

Carlos, que de niño residió en Escaleritas con su familia, habló muchas veces con su padre de fútbol, de Las Palmas y hasta de la selección española. Porque el valor futbolístico de Justo Gilberto le situó en tres ocasiones durante 1968 a las puertas de un debut. Ante Francia (Lyon), Yugoslavia (Belgrado) y Bélgica (estadio Bernabéu). "Mi padre guardaba todo. Y me regaló la camiseta número 15 de España, con la que estuvo a punto de debutar. Tenía el escudo de la época de Franco. Estuvo tan cerca que, cuando iba a salir en uno de los partidos tras realizar el calentamiento, se lesionó un defensa y entonces el cambio tuvo que ser otro", recuerdo el hijo del legendario centrocampista tinerfeño.

Cada palabra que Justo Gilberto transmitió a su familia sobre la Unión Deportiva estaba bañada en cariño. "Las Palmas significó mucho para él. Y Gilberto lo dio todo en el campo, en cada uno de los partidos. Comprobar que pasados los años mucha gente no le ha olvidado, ni el propio club, es algo que a nosotros nos emociona por completo".

Carlos ha representado a su padre en distintos actos. Con motivo de un reciente homenaje, la UD Las Palmas le entregó la camiseta número 8 con el nombre de Gilberto. Carlos entró así al Estadio de Gran Canaria con ella y "entonces, una persona se acercó y me preguntó por qué tenía ese dorsal y nombre. Cuando le expliqué que se trataba en homenaje a mi padre, entonces quisieron tener el recuerdo en vídeo, fotos. Cuando a una persona se le recuerda tanto es porque dejó muchas cosas buenas en el camino".

Un remate de Gilberto, en el Nou Camp (Archivo Norberto Rodríguez)