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Perfil de un prometedor refuerzo

Radiografía al guerrillero Calleri

Fajador, no elude el cuerpo a cuerpo mientras destaca por su amplia capacidad de remate: con poco encuentra un hueco para buscar portería

  • ENTRE BASTIDORES
  • 03/10/2017 - 15:35

Manuel Borrego

La aún breve actuación de Jonathan Calleri en la Liga española desviste las incógnitas previas que preguntaban el por qué el delantero argentino que procede de Boca Juniors no tuvo un aval en su paso reciente por el West Ham.

Los aficionados del club londinense tendrán que explicarse cómo el guerrillero que esta temporada ejerce en la UD Las Palmas pudo disputar apenas dos partidos incompletos en la Premier y exhibir allí las buenas maneras que conocían en Buenos Aires y en Sao Paulo, donde dejó una hilera de simpatizantes de su causa. En el caso del club paulista, con su marcha se fue un ídolo de la torçida.

Calleri necesita poco para dejarse ver. Técnicamente es un jugador con dotes nada despreciables. Pero destaca por ser un fajador, un avanzado al que no le importa el duelo cuerpo a cuerpo. Y un rematador pleno. Sus datos en el inicio de Liga son relevantes: recibió y cometió la misma cantidad de faltas (17) con los zagueros rivales. Y a la vez, es el máximo rematador de los amarillos (16). Incordia, presiona, se desgasta por un balón antes de levantarse y seguir por el siguiente. Los defensas no tienen tiempo para un instante de relajación mientras el argentino merodea al acecho.

Ese trabajo es impagable. Pero, en apenas dos meses de competición y una UD Las Palmas de perfil bajo a nivel ofensivo en relación a recientes etapas, Calleri ha dejado otra virtud confiar en sus servicios como atacante: Necesita poco para encontrar un remate. Sean óptimos o menos buenos los servicios, el argentino desenfunda con rapidez y es capaz de buscar portería con cualquiera de sus herramientas. Sólo o en compañía se ha convertido en la referencia del nueve en todas las fotos oficiales de la presente Liga y su capacidad de remate, a pesar -insistimos- de que la UD Las Palmas no le está proporcionando balones suficientes para ello, la muestra desde cualquier posición y con todas las opciones tierra, mar y aire.

De momento en su haber tiene dos goles y un disparo al poste, al margen de ese impagable intenso trabajo como primer zaguero del equipo o el más alejado de Chichizola. Se sacó el 1-2 en La Rosaleda de un balón que no parecía tener peligro y también había anotado antes de cabeza ante el Atlético, en un centro medido en el que calculó el error milimétrico de los zagueros rojiblancos.

Falta por descubrir al Calleri de las sociedades en un fútbol más coordinado de los grancanarios, que no ha aparecido en su esplendor hasta el momento. Porque, siete jornadas después, el equipo de Paco Ayestarán está reconstruyendo una idea en la que él ha estado muy en solitario. Y aún así, las acciones del guerrillero no sólo amenazan; duelen.

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