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Opinión

Esta tormenta tiene arreglo

Un consejo 'valeroniano': "En el fútbol primero hay que hacer lo sencillo para luego atreverse con lo complicado". El inicio pasa por arreglar los mecanismos colectivos en defensa, porque la media actual es una ruina

  • ENTRE BASTIDORES
  • 31/10/2017 - 20:16
Los rostros de los jugadores de la UD Las Palmas al terminar el partido contra el Deportivo. No necesitan ser explicados (C. Torres)

Manuel Borrego

No hace falta un doctorado en deporte profesional para saber que por el camino actual la UD Las Palmas, o cualquier club con amor propio, puede tardar poco en decidir un giro de timón, un cambio técnico para tratar de enderezar su nave. La cuenta atrás siempre está en marcha mientras los resultados no sean socios de los propósitos empresariales. La más recurrente solución está escrita en la Biblia de este deporte.

La deriva que se inició en la segunda parte de la pasada temporada con Setién al frente, que se prolongó con Manuel Márquez y que sigue sin freno ahora con Paco Ayestarán, es muy peligrosa. Ahora sabemos que uno de los errores que cometió el consejo de administración (léase comisión deportiva) fue no abortar a tiempo la caída del equipo, en su concepto más colectivo, desde marzo pasado. Y, cómo no, el no haber acertado aún con el relevo. Los hechos en modo resultado así lo expresan y el público se ha hecho saber con su enojada actitud más reciente.

Las Palmas abandona el primer cuarto de competición en un amenazador puesto de descenso, con números rojos por todas partes. Pero hay más: ni las sensaciones ni su fútbol son completos. Y mucho menos los rostros de sus actores, de sus jugadores, que delatan en público la procesión que va por dentro.

Muchos de esos futbolistas han viajado de una temporada a otra y son críticos sutilmente con el estilo emprendido, que no es capaz de encontrar su sitio en la actual Liga.

La situación tiene arreglo. Y somos de los que nos alineamos en torno a una frase célebre que le dirigió Juan Carlos Valerón a Roque Mesa, a modo de consejo cuando el teldense estaba hecho un lío. Le dijo: "En el fútbol, primero hay que hacer las cosas sencillas para luego atreverse con las complicadas". Roque se tomó las palabras del Flaco al pie de la letra y así le fue.

Tenemos la impresión, por los últimos resultados, que Las Palmas está como equipo en una situación similar. Hace lo complicado sin tener correctamente asimilado lo sencillo. Desea practicar un modelo de juego para el que en estos momentos no tiene confianza plena. Lleva su línea defensiva hasta el centro del campo invitando a los rivales a robar y correr cuando sus mecanismos de repliegue colectivo son deficientes. Por ahí empieza todo: por la cabeza de los futbolistas y el crédito 100% de lo que están ejecutando. Si seguimos las huellas que dejan las declaraciones de los propios jugadores, ésto no ocurre, sufren en el campo de batalla ... y es la señal para reflexionar antes de cometer en modo testarudo los mismos errores.

No dudamos que el sistema de juego que propone Ayestarán pueda surtir efecto, porque estos mismos jugadores ya han sido capaces de ofrecerlo. Pero el momento, la confianza, la moral colectiva, la seguridad en las maniobras y un largo etc. no es ahora el apropiado. Y menos cuando sientes el calor del fogón en donde termina la tabla clasificatoria. Lo sencillo empieza por defender mejor, por hacer fuerte los dominios de Chichizola y Raúl Lizoian, que en cada jornada cuentan por más de una decena las ocasiones rivales. Y a partir de ahí puede venir todo lo demás.

Porque la casilla más alarmante de todas es la cantidad de goles encajados en 10 partidos: 25, a una media de 2,5. Con esta fragilidad, este proyecto es una ruina. Y la tormenta perfecta no pararía su terrible recorrido.

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