Publicidad
Publicidad
  • Publicidad

El hombre que mantuvo vivo al Unión Gáldar

Paché Mederos celebra "orgulloso" el premio cabildicio en la celebración de las Bodas de Oro del club. "Bastante sufrí para evitar muchas veces su desaparición", admite ahora distanciado de los terreros

  • GENTE CON DUENDE
  • 03/11/2017 - 11:41
Paché Mederos, marcando el terrero del Gáldar, en su última etapa como dirigente del club (C. Torres)

Manuel Borrego

El jurado de la edición quincuagésimo novena del trofeo Jesús Telo tuvo a bien acordarse del Unión Gáldar, de lucha canaria, para su distinción insular en plena celebración de las Bodas de Oro del club. Tinta Amarilla tiene también un reconocimiento público para la entidad que ha sido luz del vernáculo deporte en el Noroeste de Gran Canaria. Pero no dejamos atrás al hombre que la mantuvo viva en los momentos de tempestad. Paché Mederos (61), hoy ya alejado de los terreros, disfruta en silencio de un reconocimiento colectivo que sin su aportación habría sido imposible.

La gente del deporte de Gran Canaria y, especialmente en Gáldar, tiene una deuda con una persona amable, dicharachera y entusiasta que se resistió a dejar morir a un club que ahora es uno de los referentes de la isla. "No sé en las ocasiones en que estuvo al borde de la desaparición", admite ahora desde su sosiego personal. "Bastante que sufrí para sacarlo adelante. Por eso es un orgullo personal que comparto con todas las personas que han estado en la entidad el que ahora el Cabildo tenga esta distinción para el equipo. Soy feliz porque sé que el esfuerzo ha valido la pena".

Paché, como bien saben en tierra de cebolleros, ha hecho de todo en el club. Entró en 1971 como luchador, "bajo la presidencia del médico José Pablo Rodríguez, que ya evitó entonces la desaparición cuando era Unión Gáldar". Fue más tarde mandador, auxiliar, delegado de campo, tesorero, secretario, vocal, taquillero, ... se desgastó con patrocinadores, políticos, padres, luchadores, público o federativos. "Fui todo menos presidente, aunque durante muchos años de los 45 en el club ejercía como tal. Pero no quería que en las calles de Gáldar dijeran ‘Paché el presidente'. Soy así", reconoce. Los méritos en público siempre fueron para otros, como ahora.

"Hemos tenido grandes épocas, con llenazos históricos y puntales que son leyenda en nuestro club. Seguro que me puedo olvidar de alguno pero con la ropa de brega del Gáldar hemos visto a Domingo Pérez, El Manchero, Tonono Pérez, Tomás del Toro, Miguel Angel Tejera, Melquiades Rodríguez, Emilín, Pollo de Las Parcelas, Cirio Santana, Pollo de la Herradura y al más reciente, Kevin Acosta. El mayor lleno que recuerdo, con público sentados en los bordillos y pies en la arena, fue en la etapa de Domingo Ramón. Este club ha vivido grandes momentos pero lo que la gente no puede recordar como yo fueron los instantes difíciles, sin ayudas. No sé en cuantos momentos pudo desaparecer. Pero sigue en pie".

Recuerda también que uno de esos instantes delicados se resolvió con la decisiva aparición del alcalde Demetrio Suárez. "No puedo olvidarme de mi amigo y compañero José Pérez, el mandador que siempre ha estado colaborando de forma desinteresada con el club. Ha estado algunos años menos que en mi caso, pero hizo una labor muy valiosa, con especial cuidado en la cantera. El Unión Gáldar siempre ha sido un club que ha mimado esta faceta en todas las épocas, para preservar nuestra lucha canaria. Ahora, Pérez está echando una mano en el resurgir del Ramón Jiménez. Él es un enamorado de nuestro deporte".

Porque el Unión Gáldar quedó durante años gracias al esfuerzo de estos dirigentes como única referencia del Noroeste, al desaparecer el Marmolejo y Ajodar en el municipio, o el mencionado Ramón Jiménez y Atalaya en la vecina Santa María de Guía.

"Llegamos a tener un presupuesto de 30 millones de pesetas (180.000 euros actuales), en una época gloriosa en los años setenta y especialmente en los ochenta. Y también hubo etapas de vacas flacas, donde apenas lográbamos una aportación de patrocinadores amigos", confiesa. "Saber que el equipo sigue y que otra gente pueden cruzar con él sus cincuenta años de existencia nos llena de paz y felicidad".

Paché, en las gradas del Gran Canaria Arena, echando una mano para la rifa de la luchada de los puntales (Galería: C. Torres)

  • Publicidad