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Perfil

Paquito Ortiz, el hombre pegamento

  • ENTRE BASTIDORES
  • 04/12/2017 - 20:48
Paquito Ortiz se despide de los aficionados tras la victoria 0-1 sobre el Betis (C. Torres)

M.B.

Paquito Ortiz tiene una historia propia en la UD Las Palmas. Este domingo añadió a su ejemplar hoja de servicios otro episodio de eficiencia y solidaridad. Su medido silencio, profesionalidad y corrección son impagables; deberían llevarse a las aulas de todos los clubes que tengan jugadores de formación porque la de Ortiz es una estela digna de seguir. Es la huella correcta.

La UD Las Palmas tiene mucho que agradecerle, porque en sus nueve años de profesional en el club sólo dejó el rastro de una persona positiva y, a la postre, exitosa. Paquito llegó tras la debacle de 1992, se convirtió en el primer fichaje de la era Sociedad Anónima Deportiva procedente del CD Maspalomas, avanzó con la UD hasta la Segunda A tras cuatro años de tormento en Segunda B, la capitaneó con hidalguía, ascendió después a Primera y ya en la máxima división siguió otro camino empezando por Escocia.

Sus servicios como jugador al club representativo grancanario fueron completos. Entró en Segunda B y la dejó en Primera, tras haber actuado tres encuentros entre las estrellas del fútbol español. Ese honor también le queda.

Ortiz, ahora como en sus orígenes, no rehuyó la brega por el club de sus pasiones. Vino a Las Palmas cuando ya era el jugador más destacado del CD Maspalomas, en Segunda B. Lideraba el fútbol de aquel equipo e, incluso, su calidad técnica le había permitido ser especialista en lanzamientos de faltas con eficacia reconocida.

Hay una frase en una entrevista de 2013 en TintaAmarilla en la que Paquito define lo que es: una persona llena de pegamentos, con espíritu colectivo y al servicio de un bien general. Recordó lo siguiente cuando podría lanzar las faltas directas ya vestido de amarillo:

"Pero es que en Las Palmas todo era diferente. Fui a tirar mi primera falta en un partido y en aquel momento, alrededor del balón, estaban Pedro Luis -que empujaba a los demás para lanzar él-, Verona, Socorro y hasta Dragan Skocic. Todos se preparaban para el lanzamiento. Y me dije: ¿a dónde vas?. En adelante fue siempre igual y, aunque alguna vez lancé, nunca marqué un gol así con la Unión Deportiva"

Paquito puso su calidad al servicio de los demás y del grupo. Sacrificado. Llegó como mediapunta, como hombre de ataque, y acabó en el lateral derecho por circunstancias del guión. Pero siempre rindió al máximo de sus posibilidades.

Su nombre está en momentos mágicos de los años noventa, que muchos aficionados recuerdan con cariño porque fue la etapa de un renacer por condicionantes económicos. Estuvo en el Heliodoro para apear al EuroTenerife en la tanda de penalties de 1995, en el Martínez Valero el 29 de junio de 1996 para ver allí como un cuatrienio en Segunda B desaparecía de la mano de Pacuco Rosales, más tarde jugó y marcó en Mestalla en aquel célebre 0-2 al Valencia de Jorge Valdano en Copa, fue miembro de la plantilla del ascenso a Primera en 2000 y de la última mejor clasificación en 2001 ambas con Kresic antes de 2015-16, ...

Paquito, este domingo, volvió a ser como entrenador (transitorio) lo que siempre fue: el hombre pegamento. Y nos dejó otro dato para recordar siempre. Pasaron 30 años y unos días desde que un entrenador canario -lo es él a pesar aunque con natalicio en Granada- lograra un triunfo con la UD en Primera. El antecedente le pertenece al Germán Dévora, el 29 de noviembre de 1987, frente al Valencia (2-1).

Como decimos, las pisadas de Paquito siempre para recordar, con mensajes cortos pero claros, tras el 1-0 al Betis. "Hoy he aprendido algo que no entendía: la soledad del entrenador". Nada pasa inadvertido.

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