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Opinión

Psicólogo, coaching y Paco Jémez

Por Manuel Borrego

  • ENTRE BASTIDORES
  • 21/12/2017 - 21:19
Los jugadores de la UD Las Palmas en 2011 abrazan a Jémez, tras un gol de Javi Guerrero al Villarreal B. Ocurría una semana antes de su relevo por Juan Manuel Rodríguez (Mykel, especial para Tintaamarilla)

"He visto cosas muy buenas, virtudes que se pueden explotar", explicaba Paco Jémez tras su primera acción en persona para ver al equipo al que tratará de salvar de una condena en el primer semestre de 2018.

El técnico que arribó a Las Palmas en 2009-10 para evitar un descenso a Segunda B es el último argumento de la entidad, convencida ya de que la plantilla no está herida de fútbol, está tocada en el alma.

Paco Jémez es ahora el hombre. Es el técnico que puede ser capaz de llegar hasta las profundidades del jugador y rescatar al actor que era capaz de deslumbrar a nivel nacional apenas hace unos meses.

Utiliza la palabra valentía antes de llegar, porque en realidad "la apuesta es para valientes". Tiene ante sí Las Palmas (léase sus jugadores) una adversidad enorme, con tiempo que ya no se puede perder. "Y cada empate es un mal resultado a partir de ahora", explicaba a la emisora del club. "Porque necesitamos victorias y victorias. Y eso repetirlo muchas veces. Ahora mismo firmaría ganar la mitad de los encuentros y perder el resto, porque nos salvaríamos. Con mi apuesta", añadió, "que no voy a cambiar, vamos a perder partidos. Pero también podemos ganar muchos. Eso debemos transmitirlo a los jugadores".

Jémez trata de reconducir a un velero cuyo timón da vueltas y vueltas, sin mano firme; y con la tripulación mareada por los embates provocados por vientos cambiantes y marejada. Las teorías sobre los males del equipo amarillo desde el mes de marzo de 2017 son muchas. Pero han aplicado remedios no sólo de pizarra, sino asociados a la mente del jugador. Paco Ayestarán optó por un psicológico, Paquito Ortiz por el coaching ... y ahora llega Jémez.

"El fútbol es un estado del alma" reza la leyenda. Lo que Jémez quiere es entusiasmar a sus jugadores, hacerles ver que lo imposible es posible. Se podría valer de la primera teoría de Vicente del Bosque sobre la validez del futbolista. "El jugador debe entusiasmarse con su profesión, vivirla intensamente" argumenta en sus charlas el seleccionador que llevó a España a su más alta conquista.

La de Jémez en los próximos meses es una cordillera montañosa con algunos ochomiles en el camino, la mayoría en casa. Los que le avalan para su regreso saben bien que tuvieron que cesarle en 2011 porque los resultados mandaban; pero se marchaba el entrenador sin que los jugadores le dieran la espalda. Era otro escenario distinto al actual, con otras confusiones. Jémez, hasta el último momento, fue capaz de emocionarles. Incluso siete días antes de su destitución toda la plantilla le abrazó tras un gol de Javi Guerrero al Villarreal B. Porque sabían de su sufrimiento y porque "nunca tuvimos un entrenador como él".

Ese hombre, a modo de estratega y líder espiritual es el que la UD busca para evitar que la alocada nave de 2018 acabe contra el marisco. Está en manos del técnico pero aún más, en la respuesta de los desorientados futbolistas.

Fotos: Mykel, especial para Tintaamarilla.es

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