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LA PREVIA

Una victoria, aunque sea chapucera

  • CRóNICAS
  • 12/01/2018 - 18:29
Alineaciones probables del Girona-Las Palmas, de este sábado

Manuel Borrego

Y aunque parezca inexplicable, la pésima temporada de la UD Las Palmas se podría empezar a arreglar con tres brochazos, aunque sean chapuceros. Han de ser inmediatos, no obstante, empezando por Montilivi. Porque los vagones de la cola clasificatoria no se han desenganchado del todo del cuerpo principal, el que permitiría a una afición como la del representativo grancanario conciliar el sueño.

Porque, aunque también pueda parecer inexplicable, tres victorias y un empate en 18 partidos no han acabado con la salud de un proyecto; sí, en cambio, lo han debilitado muchísimo. Las Palmas necesita una victoria, aunque sea con un fútbol que no tenga que ver con su manera de concebir el juego y que ahora es una quimera absoluta. Las Palmas necesita ganar ya para creer en algo. Necesita para ello mantener el balón lejos de los dominios de sus porteros y encontrar el gol aunque sea con herramientas que no son de sus características.

Porque cerrarse en banda y morir con una idea que sigue sin dar resultados es, en definitiva, un suicidio deportivo. No está el equipo amarillo para aferrarse a un gusto sibarita que ya no le corresponde. Debe mirar la clasificación antes que el juego, debe meterse de lleno en arreglar sus problemas a pie de calle, porque los de la azotea todavía afectan menos a los cimientos.

Paco Jémez ha anunciado cambios ante uno de los equipos en mayúsculas de la actual Primera División. Si se trata de un experimento, las posibilidades para sorprender al Girona quedarán casi al azar, porque los mecanismos de juego del equipo de Pablo Machín son abundantes y están muy desarrollados. Si se trata de una modificación de piezas, de actitud y de aptitud en el campo, entonces las opciones de los amarillos pueden ser más eficientes.

Un gran problema a resolver es qué hacer con el balón cuando el Girona se lo permita y se atrinchere con esas líneas tan nutridas que tiene para defender a Bono -por cierto, el portero que vio con el Zaragoza cómo Las Palmas viajaba en 2015 a la Primera División-. El juego horizontal y sin profundidad es el mayor riesgo ante un rival que se despliega con rapidez tras un robo. Por eso, las precauciones deben ser las máximas de cara a un encuentro cuyo desenlace puede marcar un desvío: el renacer de la esperanza o la desesperación absoluta.

Por ello insistimos en que Las Palmas ha de ser ahora más fiel a un resultado a favor, como sea, que a un estilo cuya práctica a destiempo le está llevando a la ruina.

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