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Contracrónica

Gálvez, el coronel de la retaguardia

  • ENTRE BASTIDORES
  • 02/03/2018 - 17:38
La mirada de Alejandro Gálvez, este jueves en el Gran Canaria (C. Torres)

Manuel Borrego

Todo empieza a tener sentido en la UD Las Palmas, apenas 12 partidos para que finalice la competición. Está a tiempo aún de acabar con el insomnio de sus aficionados, de toda esa gente que padece en sus días de tormenta.

Todo empieza porque desde atrás Las Palmas ha formado equipo. Y mucha parte de culpa la tiene la aparición de un nuevo líder, cada vez más asentado, como es el central cedido por el Eibar, Alejandro Gálvez.

No contaba para Mendilíbar pero Jémez le tuvo en mente para empezar la reconstrucción del castillo defensivo de los amarillos. Las Palmas es otra con un jugador que tiene menos nombre para el aficionado insular. Gálvez y tres más.

Lo sorprendente de este granadino que ha tenido presencia en la Bundesliga a través del Werder Bremen es su rápida adaptación como coronel de la retaguardia. Desde que llegó al equipo de la Isla ha tenido sólo un día de dudas. Fue ese fatídico de Montilivi donde nadie se aclaró que estaba ocurriendo en la riada del Girona.

Y posiblemente después del 6-0, el propio Jémez, junto Gálvez y el resto de componentes del equipo saben qué es lo que no se debe hacer. Y también cómo han de poner la estructura para poder sobrevivir en una Liga donde incluso el novato penaliza los errores.

Gálvez se ha convertido en la extensión en el campo del entrenador que le avala. Contundente y ordenado; esos son los dos términos a los que habría que unir su personalidad.

Es un obrero con galones, un jugador para aprender de él. Jémez y la comisión deportiva del club tomaron decisiones muy arriesgadas en el mercado invernal, prescindiendo de jugadores en la posición de central donde ahora se genera un hueco por la baja prolongada de Pedro Bigas, que no volverá de amarillo hasta la próxima temporada. El defensa granadino es la pieza que admite los argumentos técnicos restantes.

Todo empieza con él. Y porque Las Palmas ya tiene pinta de equipo serio, combativo y seguro. Si esta línea se mantiene hasta el final, negociará otra Primera División. Y habría que pensar también en más Gálvez.

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