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El técnico dragaminas de la UD

Por Manuel Borrego

  • ENTRE BASTIDORES
  • 14/05/2018 - 12:34
Termina el partido contra El Ejido y Juan Manuel Rodríguez no puede ocultar el sufrimiento acumulado (C. Torres)

Hay técnicos cuyos servicios pasan a ser leyenda de los clubes. Quizá no por el logro de un título o de una hazaña; en el caso de la UD Las Palmas, por la magia de un ascenso. A Juan Manuel Rodríguez hay que recordarlo con gratitud sus humildes y eficientes servicios, siempre nadando en contra de la corriente inicial.

Los encargos que le ha realizado a la entidad grancanaria han sido auténticos retos, con titánica lucha por evitar descenso. Se ha convertido Rodríguez en el dragaminas de la UD Las Palmas. Con su peculiar estilo, compartido o no, asoma como un ángel de la guarda para el club. Firmó una salvación notable en 2007-08 tras relevar a Juanito Rodríguez en Segunda B; más tarde reeditó la misma hazaña tras el cambio producido con Paco Jémez. Y ahora, en el equipo filial, ha liderado una remontada desde las profundidades de la clasificación para firmar una permanencia carísima que necesitó 47 puntos en la cosecha.

Juan Manuel es el hombre que desactiva bombas con métodos basados en una idea sencilla siempre difícil de plasmar: "Competir es sinónimo de hacer las cosas que corresponden en cada momento". Cuanto tocó sufrir; sufrimiento. Cuando tocó correr; hasta que el depósito se vació. Y cuando era el turno del brillo; brillantez. Todo ello esta vez conjugando la competición con la formación.

Los encargos, como decimos, no fueron fáciles. Merece hoy recordarlos como máximo responsable, luego de colaborar con Pacuco Rosales en el ascenso de 1996 y dirigir entonces también a Las Palmas Atlético.

El fútbol no fue justo con Juan Manuel Rodríguez en su primer momento como máximo responsable técnico en 2003-04 de la UD. Fue cesado en la jornada 16, en décimo sexta posición -fuera del descenso- por falta de empatía con la directiva que entonces presidía Manuel García Navarro. Aquel año, con diversos protagonistas de banquillo -empezando por David Vidal- acabó Las Palmas en Segunda B.

Pero Rodríguez tuvo la oportunidad de reivindicarse. Reapareció tras la jornada 16 de 2007-08 asumiendo el reto de sacar adelante a un equipo que deambulaba como último clasificado. 14 victorias, 10 empates y 8 derrotas colocaron a Las Palmas en la octava plaza de Segunda División, en una remontada histórica que pudo haberle llevado a las puertas del ascenso si no es por la pesada carga del mal comienzo.

En 2008-09 fue cesado en la jornada 14, aún estando en fuera del descenso. Una historia se repetía.

Pero, precisamente como reemplazo de Paco Jémez, iba a firmar en 2010-11 otra remontada notable. 8 victorias, 4 empates y 4 derrotas para elevar al equipo amarillo hasta la décimo quinta plaza de la Liga. Lo había recibido con un déficit defensivo importante (46 goles encajados en 24 partidos), pero tuvo la virtud de reconducir el comportamiento colectivo y apagar la sensación de caos hacia el descenso.

La de 2011-12 fue su única temporada completa en el club. 16 victorias, 10 empates y 16 derrotas le situación en el octavo puesto.

El grado de dificultad de la permanencia de Las Palmas Atlético esta temporada sólo se puede comprender con dos detalles. De una parte, la diferencia de puntos que llegó a situarse en 14 con la salvación directa, objetivo esta vez realizado. Y, de otra, la mejoría general experimentada con un equipo que no eligió refuerzos del exterior y sí aportaciones de un brillante Las Palmas C.

Con esas herramientas, Juan Manuel Rodríguez fue espantando el peligro hasta apagarlo por completo este domingo.

Siempre quedará la incógnita de saber qué habría ocurrido si su nombre hubiese ganado parrilla en el club antes que Ayestarán.