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Opinión

  • Pasar por el play off tiene estas cosas. Sufrimiento continuo durante ciento ochenta minutos, máximo esfuerzo y no bajar nunca los brazos. Eso es lo que han hecho los jugadores de la Unión Deportiva en el primer episodio de esta lucha por alcanzar la plaza de Primera División que resta por definir. Ya lo dijimos después del partido del miércoles pasado, ante el Sporting. El equipo nos dejó buenas vibraciones para el encuentro en El Molinón, y no defraudaron, sino todo lo contrario, pero como dijo el "mago" de Arguineguín, "a descansar para pelear por el ascenso que es lo que queremos". Todo el magnífico esfuerzo realizado ante el Sporting de Gijón sería baldío si no se logra superar al Córdoba en la final a doble encuentro.

    Las Palmas recupera la ventaja del factor campo, aunque mirando lo que ha pasado en ambas semifinales, no sabemos si favorece o no. En principio se nos antoja que sí, pero siendo consciente que enfrente tendrá un equipo como el mismo objetivo, que también se lo juega todo a una carta, y que vienen enchufados después de la victoria en Murcia. Empataron a cero en su casa, pero eliminaron a los pimentoneros en su propio feudo, al igual que Las Palmas le hizo al Sporting, en El Molinón, y aquí tenemos a los dos que llegaron en la última jornada a la fiesta que eliminaron a los dos favoritos, pero esta Liga ha sido tan desigual, que hasta en el "play off" surgen las sorpresas.

    Y ahora sí que la afición tiene un compromiso histórico con la UD Las Palmas, en la cita más importante de éste siglo. La cita en el Estadio Gran Canaria es ineludible, aunque primero hay que ir al nuevo estadio del Arcángel con la misma actitud que se enfrentó al Sporting en las dos ocasiones. Entrega, cohesión y máximo esfuerzo. Cuando unos jugadores dan esa muestra de compromiso con los colores, se olvida todo lo malo. En este sentido no podemos poner ninguna objeción a la plantilla amarilla, y vaya por delante nuestro agradecimiento a Juan Carlos Valerón en arengar a sus compañeros y cuerpo técnico sobre el mismo césped de El Molinón. Ahí demostró su liderazgo y su gran categoría profesional, sabiendo aceptar primero la suplencia en el once inicial, saliendo al campo para imponer su estilo y calidad, terminando con su mensaje de madurez. "Queremos el ascenso".

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