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Opinión

  • Las fuertes medidas aplicadas en el último año por la Liga Profesional, poniendo cerco a los presupuestos de los clubes para evitar excesos, no han servido para que una temporada más la comisión conjunta que integra con la Asociación de Futbolistas Españoles recibiera otra oleada de denuncias (194). Corresponden a 18 clubes, con un total de 22,8 millones a cubrirse antes de la fecha límite. En cualquier caso, esa es una deuda nuevamente contraída con los jugadores con rango profesional de las distintas categorías, no se añade a ella la de los proveedores, Hacienda, Seguridad Social, ... y a saber. El mes de julio es una etapa angustiosa cuando ya está a menos de una semana la línea de meta del pago para evitar un descenso administrativo.

    El tema de las denuncias y los implicados en ella se lleva ahora con menos publicidad que hace unas temporadas. Pero equipos como Jaén, Recreativo, Murcia o, especialmente, el Zaragoza están ahí, sudando lo suyo para evitar un traspié extradeportivo o, en el peor de los casos, la disolución, palabra ésta que ha sonado de forma insistente en la capital maña por ejemplo. Hablamos de uno de los diez clubes más potentes del país pero esa es la realidad. Parece que todos los obstáculos se van a salvar pero un mal final de la campaña precedente no puede dibujar un buen principio de la siguiente.

    En la otra realidad vive la UD Las Palmas. Por novena temporada consecutiva bajo el control económico que ha impuesto el actual consejo de administración, el club representativo de Gran Canaria no está entre los denunciados por sus trabajadores. Ejercerá en la competición con mayor o menor grado de acierto en lo deportivo, con decisiones que pueden parecer contradictorias de un año a otro y también otras que ratifican las anteriores (es una empresa de fútbol cuya principal herramienta es un balón, no se olvide). Pero la afición del equipo duerme a pata suelta porque sabe que el día 23 o 24 de agosto conocerá el estreno de la era Paco Herrera. "Nuestro director general, Patricio Viñayo, suele decirnos que no conoce una celebración en la Plaza de la Victoria porque el club obtenga un déficit cero", suele recordar Miguel Ángel Ramírez al referirse a ese esfuerzo que pasa invisible. Es cierto: no se valora en justa medida, pero dejamos constancia.

    Nueve años de paz también son impagables.

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