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Opinión

  • Estamos en la pretemporada y es periodo de que el nuevo técnico acople la plantilla y ponga en práctica el sistema de juego que mejor le conviene, bajo su criterio obviamente, al equipo. Se juegan muchos partidos, donde lo menos importante son los resultados, aunque ganar siempre es positivo, hasta en las pachangas, pero insistimos, son encuentros donde se buscan otras cosas. Las victorias son necesarias a partir del 23 de agosto, en la Liga, ahora es momento donde los canteranos den el cien por cien de sus posibilidades para ganarse la confianza de los técnicos, y donde los foráneos tienen que sacar a relucir las razones por las que los responsables de la parcela en el club pusieron su mirada en ellos.

    Los resultados no deben nublarnos la vista. En un sentido, o en el contrario. En la historia de nuestra UD Las Palmas hemos visto pretemporadas donde se lograron grandes triunfos y luego, en esa misma campaña, descender de categoría. O al revés. Por eso es bueno enfrentarse a equipos de mayor envergadura. El año pasado, sin ir más lejos, uno de los rivales fue el Atlético de Madrid, flamante campeón de la Liga BBA y subcampeón de Europa. Las Palmas perdió frente al cuadro de Simeone, pero dejó buenas sensaciones, y eso es lo que el aficionado ha de percibir no sólo éste sábado, ante el Marítimo de Funchal, o el próximo miércoles, ante el Tenerife.

    Llega una nueva campaña y aterrizan renovadas esperanzas, como lo está haciendo la afición con la renovación de los abonos. Todo lo que se trabaje ahora, será beneficio para el futuro, como siempre nos recordaba el inolvidable Roque Olsen en las pretemporadas del equipo. "Estas fechas son muy importantes y es donde tenemos que esmerarnos en acertar". Una buena planificación tiene su recompensa, y eso es lo que espera Paco Herrera a partir de esa jornada inaugural del campeonato, para el que ya quedan pocas fechas.

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