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Opinión

  • Algo apunta muy alto en la etapa de Sergio Araujo en la UD Las Palmas. Lo demuestra un hecho: sin haber alcanzado un mes desde que empezó la Liga, cuatro goles en tres partidos firmando un dato histórico en la entidad grancanaria, el presidente Miguel Ángel Ramírez se ha visto obligado a aclarar que el delantero no va a salir del club hasta el 30 de junio, fecha en que acaba el contrato de cesión del argentino procedente de Boca Juniors. Y, antes de ese día, el representativo grancanario es el que tendría la opción de depositar en la tesorería xeneize los dos millones (euro arriba o abajo, precio e impuestos) que costaría a Las Palmas mantenerle aquí con el 80 por ciento de la propiedad. Y solamente para Las Palmas es válido ese precio, porque es el que se acordó con antelación a su venida.

    ¿En qué nos recuerda Araujo a Turu Flores?. En primera instancia, que está haciendo correr ríos de tinta desde su llegada al equipo y, en especial, desde su aparición en la Liga española. Un jugador que tenga presencia en Boca Juniors ha de poseer características excepcionales. El pibe Araujo las ha puesto sobre el campo de juego en apenas 270 minutos de Liga, mejorando la realización goleadora inicial de todos los delanteros compatriotas suyos que le precedieron en el club.

    Tiene más de Flores: el disparo con las dos piernas, potente y colocado, la obsesión por el gol y la fácil sociedad con sus compañeros. Dos físicos distintos, dos estilos también diferentes, pero una clara vocación.

    El otro parecido con la etapa del Turu es que, nada más llegar ya se está generando en su entorno la hipótesis de nuevos destinos. No en la UD Las Palmas, que tardó semanas en forjar esta venida, con una apuesta determinada y unos movimientos de negociación que, a la vista quedan, están bien trazados. Cerró todos los detalles para que Araujo pudiera rendir en el equipo de Paco Herrera y que el jugador y club puedan vivir ajenos a la rumorología o a la especulación externa. Con la experiencia de Turu Flores ya conocida y con la garantía de que Araujo puede mantener esta amena sintonía con el gol, podría el argentino convertirse en el nuevo jugador mediático del equipo, en la ayuda de volver a la Primera División.

    Araujo está feliz en Las Palmas; la Unión Deportiva siente que su apuesta por él se ha realizado al completo, la afición comienza a tenerle como icono de un proyecto de cantera (al fin y al cabo parece un canterano más por su juventud) y el presidente, convencido: "y si no tenemos el dinero, lo buscaremos".

    Por una vez, quizá, la UD vuelva a ser en 2015 equipo comprador y aparque el rol de vendedor. En las botas de Araujo está el reto.

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