Publicidad
Publicidad

Opinión

  • A diferencia de otros ciclos técnicos en la reciente historia de la UD Las Palmas, la gestión de Paco Herrera al frente del equipo goza de varias singularidades que debemos subrayar:

    • Su plantilla perdió a trece de los efectivos de la pasada nómina, cinco de ellos considerados dentro del once titular del pasado campeonato (léase Barbosa, Deivid, Apoño, Masoud y Aranda)

    • Sus refuerzos fueron específicos, recudiéndose a la mitad la diferencia entre la operación salida y fichajes del exterior: Casto (portero), Christian Fernández (lateral zurdo), Marcelo Silva (defensa central), Guzmán (extremo diestro), Culio (banda izquierda) y Sergio Araujo (delantero)

    Todo lo demás es cantera. Y su primera mirada sigue depositada en ella. No ha sido hasta hoy un entrenador que llegara a la entidad con una lista de exigencias bajo el brazo, ni siquiera cuando desconocía el verdadero potencial futbolístico que estaba gestándose a su alrededor. El día de su presentación, cuando sólo Guzmán y Christian Fernández eran los refuerzos asegurados, dijo que "no me preocupan que lleguen o no más. Con los jugadores que se han quedado y los que subirán, ya podemos empezar la Liga".

    Es imposible que él mismo pueda afirmar que todos los jugadores de la fábrica grancanaria van a llegar al fútbol profesional a través de la Unión Deportiva que él gestiona. Es imposible también que todas las carencias que ha detectado en el grupo, que siempre las hay, se puedan solucionar con los futbolistas de filiales, al menos de momento. Pero lo que no ha dejado de lado es la idea de que su primera mirada siempre será hacia la entidad, con la vasta información que ya posee.

    Apenas hace unos días, Herrera ofreció una rueda de prensa en la que habló del jugador que aún necesita para terminar de apuntalar al candidato al ascenso. Descarta pieza en portería, defensa, centro del campo, extremos ... pero habla de un jugador "diferente" para los metros finales. El futbolista que dibujó con sus palabras es lo más parecido a Jonathan Viera, quien negoció con la UD en el verano pero no aceptó la fórmula de contratación que le brindó el club. Esa operación frustrada con su paso al Standard de Lieja es una vertiente diferente de entender por qué no todas las soluciones están manos de la cantera de UD Las Palmas.

    Herrera muestra de nuevo su fidelidad a los conceptos que ha esgrimido, tras más de dos meses de calendario. Primero revisará la cantera. Ha empezado por Adrián, quizá siga en unos días Manu Dimas, está atento a las evoluciones de José Artiles y Leo, toma nota del momento de más jugadores del conjunto de Segunda B. Sus conceptos futbolísticos son exigentes y ambiciosos. Esa última decisión es una prueba de fuego, para el propio técnico y para los candidatos que están en octubre-noviembre colocados ya en parrilla de salida.

     

OTRAS OPINIONES DE ESTE AUTOR

  • Publicidad