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Opinión

  • En los diez años de mandato de Miguel Ángel Ramírez al frente de la Unión Deportiva Las Palmas no se había emocionado tanto como este lunes, en el acto de la presentación del libro de Germán Dévora, que más que dar a conocer la obra de Nacho Acedo, se convirtió en un homenaje entrañable al Maestro, presidente de honor del club, y que estuvo arropado por las primeras autoridades de la Comunidad, de Gran Canaria y del municipio que en próximo pleno lo van a proponer como "Hijo Predilecto" de la Ciudad. Fue un acto que abrió Miguel Ángel Ramírez, que en su intervención ya se le observaba que tenía una emoción contenida, pero a medida que fue avanzando el acto ya no pudo más y las lagrimas surcaron por su rostro, sobre todo cuando habló Quique Wolff, un genio con la pelota y un genio también en sus dotes como orador, pero más cuando lanzó la carga de profundidad y sacó la foto de los dos abrazados tras el partido con el Celta, en el que la U.D. salvó la categoría.

    Fue un 25 de mayo de 1975, y en el que Quique marcó en el minuto 74 "uno de los goles más lindos" de mi carrera deportiva", afirmó Woolf, en un encuentro donde Pepe Juan hizo dos tantos y fue el último partido oficial que jugo el capitán Tonono, que fallecía catorce días después. Un Tonono, que junto a Juanito Guedes, fue recordado por el Alcalde Juan José Cardona, y que fue interrumpido con aplausos cuando hizo mención a ellos. Ahí ya Miguel Ángel Ramírez no se podía contener. Unas lagrimas de emoción, de alegría, de ver tanto historia unida en la sala vip del Estadio Gran Canaria. Nunca antes se había visto tanto sentimiento amarillo unido, y eso lo ha logrado este presidente, porque como también decía recientemente otro ex presidente, José de Aguilar, la U.D. Las Palmas no es sólo algo más que un club, es un sentimiento canario, muy consolidado en nuestra Sociedad y que pese al paso de los años, sigue firme y con el propósito de volver a estar entre los grandes del fútbol español.

    El mérito de Miguel Ángel, que ayer recibió muchas felicitaciones, fue aglutinar en un sencillo acto como puede ser la presentación de un libro, tanta carga emocional. Pero claro, el libro era sobre el Maestro y amigo, cuando hablamos de Germán hay que destocarse. Excelente persona, y lo que sin duda le engrandece aún más, con una carrera dentro y fuera del campo, digna de admiración, no perdiendo la compostura en ningún momento. Germán ha sido y es un caballero del deporte, que tiene nuestra admiración y la de miles de personas que reconocen la categoría futbolística y humana que acapara. En su homenaje Miguel Ángel no pudo contener las lágrimas. Esperemos que sus próximas lágrimas sea con motivo del ascenso a Primera División. Se lo merece.

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