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Opinión

  • Por fin, la Unión Deportiva Las Palmas ha podido cerrar su proceso concursal del que tanto se ha hablado y debatido, con posiciones muy encontradas que se contradecían con lo que debería ser el futuro del club, hoy en día SAD. Había quienes apostaban por su desaparición y empezar de cero, que chocaban de frente con aquellos que creían que la historia de esta institución no se podría tirar por la borda, y se tenía que hacer un enorme esfuerzo para sacarla adelante. Desde luego que la primera opción era la más fácil, dura sí, pero más sencilla, porque con la segunda ha existido mucha pelea, e incluso, algunos han tenido que pagar con su patrimonio situaciones que ni ellos mismo generaron, y que en su momento entraron en la UD fueron por invitación del consejero de turno del Cabildo, cuando las decisiones se tomaban en Bravo Murillo.

    Ha sido un proceso largo, donde en diferentes momentos la UD estuvo al borde de la disolución, pero al final se ha ganado en los despachos el partido de la concursal porque todos han puesto de su parte para conseguirlo. No es cuestión ahora de colgar medallas, aunque eso sí, los que lo ha logrado merecen nuestro reconocimiento porque han permitido que un sentimiento tan arraigado en nuestra gente, en nuestra sociedad, ha sobrevivido. Afortunadamente, en estos momentos en que vivimos, donde se aprecia tanto desarraigo a viejas costumbres que hemos compartidos durante décadas, todavía hacemos nuestros y nos mostramos muy orgullosos acontecimientos del pasado que nos dieron tanta alegría.

    Recientemente en el homenaje a Germán Dévora o en el reencuentro con los argentinos de los setenta, se ha podido constatar que en nuestro interior hay grandes valores y nuestra sociedad tiene que defenderlos. Eso es lo que ha hecho Miguel Ángel Ramírez en el proceso concursal.

    Los Reyes Magos le han adelantado al presidente de la UD Las Palmas su regalo. Puede estar orgulloso de que su lucha por "volveremos a ser grandes" está en el mejor camino. Los pasos en el despacho se están dando a pie firme para que ese objetivo se pueda cumplir. Y es que la Unión Deportiva Las Palmas es uno de los pocos puntos de unión que tenemos, y en el que políticos de distinto signo, de ideas contradictorias, se fusionan. Era como sucedía en aquellos años donde habían germanistas y anti germanistas, pero cuando el "Maestro" brillaba y hacía magia con el balón, los dos grupos se unían y gritaban el "Arriba d'ellos". Pues ahora yo le digo a Ramírez y a todos los que han conseguido hacer posible superar el proceso de la concursal: "Arriba d'ellos".

     

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