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Opinión

  • Está de más recordar que no existen datos definitivos de nada en el mes de septiembre u octubre. Existen evaluaciones parciales, eso sí. En la primera del ejercicio actual no tenemos claro aún hacia dónde se dirige la Unión Deportiva, que ha mostrado algunas luces en defensa y carencias en ataque. Tendría una explicación: el sistema de cinco se ha confeccionado como primera idea para contener que para avanzar, aunque esta segunda propuesta puede ser válida por la calidad táctica que tienen los laterales como David Simón y Dani Castellano. Pero esa premisa en soledad no le va a servir del todo a la Unión Deportiva si pretende sobrevivir en la Primera División.

    Porque la realidad es que, tras cuatro partidos, dos derrotas y dos empates aún la UD Las Palmas está a medias para ofrecer garantías. La indefinición general en la manera de atacar a sus oponentes, salvo la segunda parte desarrollada frente al Celta, es lo que llama la atención en este inicio de temporada regular. Las Palmas tiene mucho más de lo que hemos visto en 360 minutos, sin duda.

    A los cuatro rivales que ya han pasado frente al equipo de Paco Herrera se les reconoce por sus propios estilos. Fueron fieles a él frente a Las Palmas con mejor o peor resultado. Los dos que siguen, ¿qué decir?. Sin embargo, la suelta de amarras es incompleta en el equipo canario. Curiosamente, Paco Herrera ha repetido los cuatro primeros resultados de Sergio Kresic en 2000, en el penúltimo regreso a la Primera División. Y en la quinta jornada se produjo ya el despegue que permitió a los amarillos de entonces acabar en undécimo puesto, con una salvación holgada.

    Tiene ante sí la UD una semana de Champions por delante, con dos rivales de un teórico potencial mayor y órbitas en teoría fuera del alcance grancanario. Pero, atención, la necesidad del despegue es ya mayor para evitar afrontar jornadas en posiciones de renta deficitaria, por la presión extra que ello añade a las piernas de los jugadores.

    El despegue pasa por tomar las decisiones que faciliten el que las luces defensivas no se apaguen y la imaginación pueda crecer cuando el balón esté en territorio adversario con tres, dos o cuatro zagueros en línea. La franja de mejoría es amplia pero, si lo que predomina es la incertidumbre, el avance será más complicado. El hilo de duda, como demostró este domingo el Rayo en la isla, es un gol en contra en cualquier momento.

     

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