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Opinión

  • Hasta hace muy poco parecía que vivíamos todavía con la ilusión de jugar en Primera División. Eso que tanta dificultad entrañaba, al fin se había conseguido, pero apenas se tuvo tiempo de digerir que se estaba de nuevo en la élite, trece años después. El club se ha renovado, sobre todo en su infraestructura interna. El cambio se aprecia y se da la sensación de estar arriba. Pero donde no se está en posiciones altas, diríamos que todo lo contrario, es en lo deportivo, y éste, que es el más importante, es el que ya empiezan a aflorar los nervios, pues después de siete jornadas solo se ha conseguido una victoria y dos empates, y ya se empieza a hablar de relevos para el banquillo. Mala cosa, muy mala, y experiencias anteriores existen.

    Está claro que el objetivo de Las Palmas es la permanencia. No hay otro punto de mira, pero como el equipo amarillo hay unos cuantos equipos más y, en principio, ya ha jugado con algunos de ellos y se ha perdido. Es evidente que se ha hecho méritos para tener mejor bolsa de puntos, pero ya se sabe que lo que valen son los goles, aunque sean en fuera de juego, como el día del Rayo, en donde ganó el que menos esfuerzo hizo y pero lo que vale son los puntos que se llevó Paco Jémez. Todo lo demás es de cara ala galería. Ante el Atlético y Barça, buena imagen pero se regresó de vacío, y hasta se me antoja poco la renta que se trajo de Balaídos.

    Se sabe que las mimbres son escasas. El mercado de futbolistas al que ha accedido Las Palmas es de un mercado barato, que suponga poca inversión y de ésto se quejaba el aficionado en la pretemporada. Paco Herrera cuenta con una plantilla muy limitada, aunque como es lógica, tiene que defenderla a capa y espada, porque el míster sabe que quienes pueden sacar el proyecto adelante son los jugadores. Además, cuenta con la desgracia de las lesiones de hombres que son fijos en el once titular.

    Lo peor es que pueda aparecer la desconfianza, la duda sobre el equipo, y no podemos esperar a los refuerzos del invierno. La Primera División es muy complicada y en cualquier campo puede saltar la sorpresa. Aunque en este fin de semana hay descanso, luego se va a Getafe, otro de los rivales directos y luego viene la revelación de la Liga, el Villarreal -actual lider- antes de visitar al Real Madrid, en el Bernabéu. Para asustarse, no, pero si para poner los pies en el suelo y sobre todo de concienciar a los jugadores lo que esta en juego, con una implicación al ciento por cien. Cada partido es una final, pero por favor, dejemos los nervios fuera.

     

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