Publicidad

Opinión

  • Menuda racha llevamos. En este 2015 han fallecido amigos de toda la vida, y la verdad que cuesta creerlo. El lunes nos llegó la marcha de San Juan, uno de los más fieles colaboradores que ha tenido la Unión Deportiva Las Palmas en las últimas décadas, desde que trabajaba en el Aeropuerto de Gran Canaria, en Gando, donde San Juan era el contacto perfecto para un embarque urgente, arreglar el sobrepeso de las maletas, o cualquier otra gestión que se necesitara, no sólo cuando la expedición amarilla tenía que salir, sino cuando cualquier jugador necesitaba desplazarse a la Península o al extranjero. La última prueba de ello cuando vinieron los argentinos para la presentación del libro de Germán Dévora, donde todos mostraron su satisfacción por reencontrarse con un hombre bueno, leal y que de forma altruista colaboraba con ellos.

    San Juan, una vez jubilado, controlaba el acceso al Estadio, primero en el Insular y luego en el Gran Canaria, por donde accedían los invitados, autoridades, prensa, etc., y con todos tenía una frase cariñosa. Su imagen era muy conocida, con su nieto siempre a su lado (Josué), al que tanto amor le dio, y que seguro que está pasando por uno de esos momentos amargos cuando la vida nos da un palo como éste.

    Era un anónimo, uno de esos futboleros que daban lo que fuera por su Unión Deportiva Las Palmas. No hubo minuto de silencio, por eso, porque San Juan no fue un famoso, como sí lo fue Zoco, por ejemplo, pero hizo muchísimo más por la UD Las Palmas, por sus jugadores, por sus técnicos y por sus directivos que el ex madridista, al que si le homenajeó en el Gran Canaria, junto a Pepe Merino. Así es la hipocresía de esta vida. Pero no importe San Juan, los que te conocimos y disfrutamos de tu amistad sabemos que desde donde quieras que estas, el sábado estarás con los amarillos en la visita al Bernabéu. Lo tenemos difícil, pero siempre hay que mirar al frente. Se ha ido otro amigo. La ultima vez que estuvimos juntos fue en el homenaje por la jubilación de Arturo Gómez y no aparentaba estar tan mal. Pero, desgraciadamente le llegó la hora de partir. Gracias San Juan por haber sido tan generoso en tus acciones.

  • Publicidad
  • Publicidad
  • Publicidad
  • Publicidad
  • Publicidad