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Opinión

  • La Liga 2015-16 ha cubierto el primer cuarto de competición; en realidad lo ha traspasado esta jornada. Y ha servido este tramo para comprender que, con la calidad y el poder de las plantillas confeccionadas, cada punto que se logre en Primera representa un éxito. El grado de dificultad para todos los competidores es enorme, especialmente para esa fracción de equipos con menos recursos para potenciar plantillas. Porque la tabla clasificatoria tiene sus propias fronteras marcadas por el poder económico de los clubes como uno de sus condicionantes.

    Este primer tramo ha estado dentro de lo previsible en una competición que se fracciona en base a grandes presupuesto o menos voluminosos. Y, además, se ha producido una merma de puntos de equipos que han estado muy centrados en las fases preliminares de las competiciones europeas y que en la segunda vuelta podrían elevar todavía su nivel en la propia competición nacional.

    En el caso de la Unión Deportiva Las Palmas, ha mostrado mejores sensaciones ante los rivales más fuertes. Pero la realidad es que las sensaciones no puntúan en la clasificación. Lo obtenido en este primer tramo no es definitivo, porque queda mucho, pero se ha tener en cuenta que los objetivos de todos los equipos se pueden resolver al final por escaso margen, por un punto o por diferencia de goles, con posibilidad muy alta de que puedan existir triples empates por resolver. Todo ello provoca que redoblen valor los puntos ante rivales directos, los que pueden decidir una competición. En las ligas particulares que existen en la propia competición es donde hay que hilar con más exactitud.

    Lo mejor de Las Palmas hasta ahora, contando con un grupo importante de jugadores que participaban por vez primera en la máxima división, es que ha sido un equipo competitivo en todos los partidos, en menor medida frente al Getafe. Y que sus valores debutantes de cantera han actuado con identidad propia, siendo protagonistas demostrando que tienen nivel en la alta competición. Los David Simón, Hernán, Roque o Vicente han exhibido que las señas de identidad del fútbol canario están intactas.

    Lo demás aún ha de venir. Que fuera Las Palmas el primer club que cambió de entrenador en la campaña no es buen síntoma, pero tampoco es un dato definitivo. Pasado este tramo de primer contacto lo que todos han podido comprender, en cualquier destino actual de Primera División, es que en un torneo tan exigente como el español se requiere el 100 por ciento de los 25 integrantes de las plantillas. Esa es la primera clave para que soñar con cualquier objetivo, tanto para los grandes presupuestos para los menores.

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