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Opinión

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    Munuera anota la expulsión de Bigas. Y más tarde amonestará al capitán de la UD por hacerle observaciones sobre el 2-1

    Es difícil explicar el por qué un colegiado de fútbol en un mismo partido adopta dos caminos distintos para aplicar criterios sobre acciones punibles del reglamento. Lo han tratado de entender miles de veces sesudos participantes en debates deportivos. ¿Por qué ahora sí y antes no?. Uno de los éxitos invisibles de los colegiados es lograr que el deportista le respete porque sabe que, incluso errando, trató de ser justo en el dictamen.

    Eso no lo consiguió Martínez Munuera este sábado. El valenciano no miró a la UD Las Palmas como un líder de la Primera División, puesto que se sabe reservado para azulgranas, merengues o rojiblancos. Tomó decisiones en ese tramo tratando al equipo de Setién como hijos de un Dios menor, futbolistas a los que no apena quitarles lo que tanto habían trabajado durante este y otros partidos. Pitar así sólo es fácil cuando quizá la repercusión mediática no tiene el impacto de hacerlo a los grandes trasatlánticos.

    La pérdida del partido en el Pizjuán podría estar en los cálculos de la temporada. No debe comprenderse como un daño mayor. Son puntos, sin embargo, que ayudarían a la permanencia, porque el objetivo real de Las Palmas no se distorsiona por tan estupendo inicio del campeonato. Más doloroso que los puntos, sin embargo, es el desprecio que han sentido los jugadores en un tramo final del encuentro que bien explicó el propio Quique Setién, tratando de explicar todas las sensaciones de un colegiado al que no le tembló el pulso a equivocarse con tanta cintura. Porque a ese penalti, añadido a la expulsión de uno de los jugadores claves en defensa como Bigas ... se añade a otras jugadas donde el Sevilla se vio beneficiado como un grande que es.

    Este enfado durará unas horas, quizá unos días. Pero Munuera ha hecho un favor a Las Palmas recordando que no va a ser fácil la permanencia y que, como herederos menores de la competición, tendrá que pelearse cada peldaño para alcanzarla. Nada nuevo en el horizonte del sufrido equipo grancanario.

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