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Opinión

  • No sabemos cómo ayudar al entrenador de la UD Las Palmas, Quique Setién. No sabemos si se percata de que está al otro lado del sedal, donde el nailon acaba trenzado a un anzuelo. Cada vez que de este lado de la información le lanzan la pregunta diabólica, el míster muerde fuerte, contesta y contesta, argumenta y argumenta generando precisamente lo que trata de evitar: duda o polémica.

    No somos quién para decirle cómo es el fútbol. Ni que lo íntimo de un club es sagrado. Lleva tantos años en él, como jugador y ahora como técnico, que está de más explicarle que existen dos partidos: el que se juega con balón y el que luego se juega con la palabra. El del balón, no tiene remedio. Va a una portería o la contraria. El del verbo todo el mundo lo patalea.

    Su pregunta diabólica está relacionada con la renovación como entrenador de la UD Las Palmas, ese equipo humilde que se fijó en él y al que él ha rescatado de una temporada dramática, no en cambio de su final. Lleva en realidad un año con esa pregunta. Y cada vez que contesta, el partido de las ruedas de prensa se enreda más.

    Este jueves se ha vuelto a comprobar. Reclama (?) que no se dé información sobre sus negociaciones aún siendo él un agente principal en facilitar datos. Léase: El 1% del pasado año, las tres temporadas requeridas ahora, las cantidades ofrecidas por debajo de su valor, el "no voy a esperar a junio" o "el ya se lo diré a la afición". Ufff. Sonó eso último a amenaza. Todos sus mensajes son jugosos para los pescadores de la información; los de aquí, los que le entrevistan por las noches para contestar la oferta del club en las ondas, los que están esperando un ‘no' o un ‘sí' para otros fines, ...

    E, incluso, nos percatamos que no se acuerda con exactitud sus palabras de un día a otro. Eso lo comprendemos porque son tantos los argumentos y tan diversos que es lógico que algunos puedan encontrarse frente a frente sin tener idéntico reflejo.

    Hemos de dar por bueno que no pretende hacer gestiones de despacho (más detalles aportados), que va a estudiar la segunda oferta del club (marcha atrás tras decir ‘no' en Onda Cero), que todos los que suben a la guagua del equipo son miembros de la expedición o que Aythami se queda en casa aunque el castigo se ha levantado (podría haberlo desplazado a Barcelona, como a Yeremi y Erik en Madrid luego descartados, para evitar suspicacias).

    El entrenador de la UD es una joya, un filón para los periodistas, ya se lo dijeron en la Cadena Cope a nivel nacional cuando públicamente expandió el asunto del permiso vulnerado en Madrid. Sus ruedas de prensa tienen más secuelas informativas que los notables partidos de su equipo. Y eso, señores del consejo, no es bueno para la UD Las Palmas.

    Habría mucho más que exponer pero no vamos a profundizar. Porque lo ideal es que Setién y la UD Las Palmas (a cuyos responsables últimamente denomina ‘ellos') puedan retomar el pulso como hace un año atrás, con la presencia de un entrenador para sacar rendimiento a una excelente plantilla y un club que pueda seguir con sus propósitos de expansión, que van más allá de la Primera División.

    Nos sabemos si podríamos ayudar al míster. Aunque quizá debería jugar menos al tenis y más a Pasapalabra.

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