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Opinión

  • A Manuel Márquez hay que agradecerle su valentía, su transparencia e hidalguía no sólo para afrontar un reto sino para abandonar por el bien del equipo. No ha sido la suya una decisión egoísta. Es evidente que, para dar ese paso al costado, él posee toda la información interna, los por qué el equipo amarillo sigue con paso titubeante (añadimos: y peligroso) casi dos meses después de haber comenzado la competición. Y por qué desea que el que venga "seguro que logrará" el objetivo de la permanencia, dijo.

    Una decisión así puede llevar a una oleada de comentarios, en alto número ajustándose a la sombra de lo injusto. Pero la realidad es que la gestión de un equipo de trabajo está condicionado con una serie de factores que se alinean a su favor. Incluso la suerte (que él no ha tenido y que se puede documentar con la abundante hojas cubiertas en los partes médicos del equipo). Todo cuenta.

    Márquez ha dado este martes una señal. Y su información interna, la que no divulga, no debe ser muy prometedora. La resume con un "no llego al futbolista para lo que pretendo".

    Habría que remontarse en el tiempo hasta 2003-04 para encontrar a uno de los últimos entrenadores que decidió él mismo no seguir en el banquillo de la UD Las Palmas. En realidad estuvo un partido, ni siquiera en el banquillo, pero vio un panorama que no le debió gustar. Fue el galo Henry Stambouli aunque, claro está, el escenario de entonces era bien distinto al de ahora, con un club ahogado por la deuda (ya alcanzaba los 72 millones de euros), con una plantilla anímicamente en dispersión, con problemas de pagos y un calendario muy avanzado, ya en posiciones de zona roja. El descenso a Segunda B aquel año parecía inevitable.

    No tiene nada que ver con lo actual, con una economía saneada y una gran plantilla a disposición, aunque ha de transformarse aún en un buen equipo. Ese debe es el que deja Márquez aunque entiende que otro lo podrá conseguir.

    Detrás de todo lo que ha acontecido quedarán las auténticas razones y el cómo se produjo esta deriva hasta la dimisión. Cada una de ellas podrán tener modificaciones propias de la especulación, que es vecina de las redes sociales. Pero siendo una decisión tan temprana y con señales inequívocas de producirse en una escena donde predomina la inmadurez (temporal nos referimos), cabe aquí una frase célebre que aplica el propio Tonono Rodríguez a jugadores de la cadena filial ... que miran con ansiedad ese puente siempre abierto entre el estadio Anexo al Gran Canaria. "No podemos correr más que el tiempo". También vale para los usuarios del banquillo en un club formador y promotor como es esta UD Las Palmas.

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