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En contra

La UD ya suma 3 penalties más que en toda la Liga pasada

Los rivales amarillos ya han disfrutado de cinco lanzamientos desde los 11 metros y dos de esos partidos acabaron en remontadas 'extraordinarias'

  • CENTRAL DE DATOS
  • 23/10/2016 - 21:07
El festejo del Villarreal en plena remontada (Villarreal FC)

B.P.

Ya hemos indicado que existe una desproporción muy evidente entre las faltas cometidas y recibidas por la UD Las Palmas y la recepción de tarjetas, al menos en número. Jaime Latre volvió a confirmar la regla: 16 faltas del Villarreal (2 tarjetas); 12 faltas de Las Palmas (4 amarillas, a las que añadir una más al preparador físico Rafael Cristóbal por realizar una indicación técnica a un jugador grancanario ?).

Pero hay otro dato que enciende alarmas: la UD Las Palmas lleva acumulado en 9 encuentros de Liga un total de cinco penalties en su contra. Se le señala un castigo de 11 metros cada 162 minutos de juego.

Y penalties de aquella manera como el de este domingo en Villarreal o el de Vitolo en el Sánchez Pizjuán, propiciando remontadas que son escandalosas. Además, un tercer penalti está sembrado de dudas, como el de David Simón en Anoeta, aunque ya el partido estaba decidido por la Real Sociedad. Los otros dos castigos son por claras manos de Boateng, frente a la Real Sociedad también y contra el Osasuna. Nada que objetar en el caso de los señalados al Príncipe.

"Es muy fácil pitarle así a un equipo pequeño", dijo impotente Tana tras el 2-1 en El Madrigal. Y tanto. Porque Setién debería estar muy preocupado ya que en 9 partidos Las Palmas lleva más penalties en contra que en los 38 encuentros de la pasada temporada, cuando acumuló dos: uno contra el Celta y otro contra el Athletic, en la primera vuelta.

A favor, en cambio, en el vigente ejercicio disfrutó de dos lanzamientos. Frente al Valencia y contra el Málaga, ambos tras claros derribos a Dani y Momo respectivamente.

Hay motivos para estar preocupados pero, como indica el técnico, lo que decida un colegiado (o mejor, un colectivo arbitral) no se puede controlar. Pero argumentos para que el enfado siga creciendo también los hay.

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