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Opinión

  • Hay un consentimiento general ante la siguiente afirmación: "El fútbol es un estado de ánimo". Es rotundamente cierto, y en momentos tan decisivos como los actuales, los grupos deben intentar que ese estado interno sea el mejor, el más positivo posible. Si analizamos la situación real de la UD Las Palmas antes de la última andanada de partidos vemos que tiene ante sí la mejor posibilidad conocida de los últimos diez o quince años para volver a la Primera División. En realidad, con 60 puntos ahora, Las Palmas lo tiene todo ante sí para lograr su objetivo: Hay un buen entrenador, existe un conocimiento global de la categoría, posee con la del Betis una de las mejores plantillas de la división, le anima una afición de Primera, tiene un club saneado, ...

    Podría seguir enumerando detalles que deben alimentar la esperanza del club grancanario. Lo tiene ahora mismo todo para ascender. Y la fórmula inicial para lograrlo es estar unidos. A partir de ahí, rueda el balón.

    La visión general nos señala que, después de haber jugado dos veces de forma consecutiva la promoción, la de esta temporada es la mejor ocasión en que el equipo amarillo podría garantizar estar en la liguilla, si fuera el caso, pero es que sus posibilidades de ascenso directo son también muy importantes. Creo, además, que tiene ante sí un buen panorama en el calendario aunque no en la proporción que, por ejemplo, el Betis porque ahora el verdiblanco es el único equipo que sí depende de sí mismo.

    Sería un error que Las Palmas cayera en el pensamiento exclusivo del papel que ya tuvo en esta Liga. Del pasado, aunque sea tan inmediato, no puede vivir. No puede pesarle el haber estado 22 jornadas en el liderato; al contrario, de pensar que esos puntos son los que le han llevado a esta situación tan óptima actual y que son parte de su panorama. Pero, como el propio líder actual, aún tiene que remar para llegar al objetivo. Ni siquiera merece la pena valorar ausencias como pueda ser la de Nauzet Alemán. Hay plantilla para suplirle, ... está Roque o Jonathan Viera, por no decir más nombres. Si un equipo entra en competición sin valorar que existen las lesiones o que depende en exclusiva de un jugador, entonces estaría muerto. Y no es el caso de la UD Las Palmas.

    El aroma positivo es el que llevará a los objetivos a cualquier equipo. El Betis llega a este tramo en su mejor momento de juego, por dinámica, por optimismo, ... ha sabido competir y sortear sus momentos difíciles, que también los ha tenido. Tiene el club sus propia identidad y su propia presión. Está delante y le queda por hacer, mucho por remar porque siete partidos son una pequeña eternidad. En ese ambiente positivo se está desarrollando el tramo final de la Liga. Las Palmas está en ello. Cuando aparece la adversidad es cuando hay que creer en las personas. Es el momento de reforzar las buenos conceptos que han llevado a los amarillos a estar tan cerca ya de ese ascenso. Y, si no es por una vía, puede ser por la otra.

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