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Los cazadores de emociones

Pablo Varela (portero argentino) y Nacho Quirino (delantero uruguayo) cruzan una frontera en sus vidas profesionales: fundan Apolux Photography, el nuevo camino que abren con éxito exprés paralelo al fútbol

  • GENTE CON DUENDE
  • 25/02/2016 - 14:23
Los futbolistas Pablo Varela y Nacho Quirino se preparan para un sesión fotográfica en Las Canteras (C. Torres)

Manuel Borrego

El deporte se ha disfrazado casi como una excusa para Pablo Varela y Nacho Quirino, miembros del equipo revelación de esta temporada en el fútbol de Gran Canaria. El portero argentino y el delantero uruguayo de la UD San Fernando han comprobado cómo sus vidas han trazado una curva en dirección hacia el apasionante teatro profesional de la fotografía. El balón sigue presente, pero las cámaras, flashes y objetivos le van ganando terreno con paso firme y decidido. "Hace cinco meses ni imaginábamos que íbamos a tener un éxito tan inmediato. Hemos conseguido muchas cosas en poco tiempo; estamos cerrando acuerdos para bodas y bautizos en los próximos meses. Se nos ha abierto un camino que no pensamos transitar tan rápido", admite Quirino, entusiasmado con la proyección del nuevo tándem.

Apolux Photography es el proyecto con el que ellos han zarpado. El enclave empresarial está en Vecindario pero camina por toda la isla y ya comienza a hacerlo por el país. Bodas, bautizos, actos sociales, ... emociones al fin y al cabo. Pablo Varela (10 de enero de 1990, San Carlos de Bolívar, provincia de Buenos Aires) es el hombre detrás de la cámara. Llegó a Gran Canaria para seguir las huellas de un embajador de su ciudad, Siro Darino. Es portero y se formó en los filiales de Boca Juniors. Allí, de chiquito, su quinta era dos años mayor que la de Sergio Araujo. Cuando aterrizó por primera vez en la isla había pasado ya por un club milanés, Rogoredo Calcio, y por la Politécnica de Timisoara en Rumanía. Es un emprendedor incansable. Fue en el San Pedro Mártir el equipo donde conoció a Ignacio Quirino (11 de enero de 1985, Montevideo), ex jugador de Peñarol y "de 15 clubes más, pertenecientes a cinco países: Uruguay, España, Andorra, Ecuador y Guatemala". El delantero es un trotamundos balompédico y en Gran Canaria cobró realce cuando participó con el Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Todo empezó por curiosidad

El fútbol en las divisiones inferiores no es el mismo al de hace algunas temporadas. Sus profesionales han de extender un campo laboral más allá de los campos de juego y de los fines de semanas competitivos. "Todo comenzó hace unos tres años", recuerda Pablo. "La fotografía siempre me llamó la atención, tenía esa curiosidad. Me compré una primera cámara y empecé a trabajar con ella. Los resultados me sorprendieron mucho. Y también a mis amistades. Las sesiones iniciales eran de aprendizaje, porque realicé un curso para avanzar mis conocimientos. Y entonces la gente me preguntó por qué no me dedicaba a la fotografía". De esa propuesta al salto actual.

Nacho Quirino es la segunda columna de la joven empresa. "Él se encarga de las relaciones públicas y del trabajo complementario. Nuestra idea es innovar, ser diferentes y captar con la cámara las emociones de las personas. La alegría de sus caras, el beso, ... todo ello. Confieso que no esperaba tener tanta aceptación y avanzar tanto en poco tiempo", ratifica Varela. "Hemos viajado también porque Apolux está caminando fuera de la isla. Hace unos días regresamos de Cuenca, donde cerramos un acuerdo para boda en mayo. Tenemos varios encargos ya programados".

El balón, en otro plano

Por todo ello, Pablo y Nacho han visto cómo las horas en los rectángulos verdes se va reduciendo. "No digo dejarlo, pero tal como va nuestro proyecto a veces el fútbol puede restarnos tiempo. Lo dejamos seguir, aunque poco a poco la fotografía se va imponiendo como nueva actividad profesional".

El fotógrafo Varela mira a la cara a sus clientes. "No forzamos la escena. La idea es captar el momento cuando se produce. Y la naturalidad en nuestro trabajo se refleja, es lo que más gusta. Cazamos la emoción. Es una labor paciente y exigente, pero confieso que cada vez me gusta más".

Quirino lleva más temporadas metido en los campos de juego y en las competiciones. Pero Apolux le ha secuestrado el ánimo. "No creí que esto iba a pasar. Me apasiona de verdad. Y trabajar junto a Pablo es un placer. Él logra captar en sus fotografías la sensibilidad de las personas. Yo le ayudo en todo lo posible. Esto funciona. El fútbol se va quedando atrás".

El San Fernando es un club que se caracteriza por su modestia, la misma que vive ahora el grupo canario de Tercera División. "Los equipos no pueden soportar los costes de antaño. Hoy, un jugador puede cobrar 100 o 200 euros como muy bueno. El San Fernando ayuda al jugador a encontrar trabajo, porque la actividad económica es otra. Futbolistas profesionales son unos pocos, el resto tiene que encontrar otros recursos. Nosotros optamos por la fotografía".

El delantero Quirino regresó esta temporada a las competiciones canarias con la idea de introducirse más en el otro proyecto profesional. Lo había hablado con Varela. "Recibí hace unos días una oferta interesante para jugar en Ibiza, económicamente era tentadora. Pero la fotografía le ha ganado esta vez. Creo que, como se dice en mi profesional, no voy a engañar a más gente" (risas). Quirino es un viajero. Ha jugado en clubes de distintos lugares y categorías, pero sintió la llamada de Gran Canaria. Lo explica: "Creo que nuestro lugar en este planeta es esta isla. No sé por qué; por la gente, por la luz, por el clima, por todo. Aquí seguimos nuestro camino".

Nuestro lugar en el planeta es Gran Canaria

Nacho también añade que "y creo haber encontrado algo que estaba buscando. La fotografía me ha dado más confianza. Nos envuelve las 24 horas, con ideas y proyectos que somos capaces de ejecutar. Hace cinco meses era una idea y ahora es una realidad. Y más aún con Pablo, con quien me une una gran amistad; lo compartimos todo".

Este jueves posan para el team Apolux los padres y hermana del fotógrafo Varela: Néstor Omar, Claudia Rodríguez y Agostina Varela. "El chico salió de casa a los 13 años", recuerda el progenitor. "Estuvo siete años en Boca. Es un gran emprendedor. Pero esto de la fotografía va más fuerte ahora que el fútbol".

Y el motor de la red les ayuda. "El ochenta por ciento de los visitantes de nuestra web son chicas" ... también por algo será.

La familia Varela posa con Pablo y Nacho, este jueves en la zona del Auditorio (C. Torres)

Galería de fotos

Los futbolistas Pablo Varela y Nacho Quirino se preparan para un sesión fotográfica en Las Canteras (C. Torres)
Fotos: C. Torres
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