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Opinión

  • ¿Imaginaría usted, amigo lector, que la selección de Portugal deje fuera de una convocatoria internacional a Cristiano Ronaldo por un criterio subjetivo ajeno a lo deportivo?. ¿Acaso creería posible que un determinado deporte, con apoyo y cobertura institucional, convoque a sus internacionales a través de un selectivo grupo de whatsApp, a modo de amiguetes, dejando fuera de la cita a deportistas de un equipo campeón?. ¿Ello es posible?. En suma; los implicados en una convocatoria de rango internacional son elegidos a criterio digital sin atender a sus méritos competitivos. Si eso ocurre y, además, de forma reiterada, descalifica el rigor federativo y eleva casi a cachondeo la manera de confeccionar a un grupo de representantes.

    El respeto de los gobernantes se logra con decisiones justas, que no sean caprichosas y que premie a los que lo han merecido. En todas las actividades deportivas existen criterios de medición de rendimiento, con o sin cronómetros o marcadores. La carta olímpica habla de ello en sus orígenes, donde su lema recoge que se premia al más rápido, más alto y más fuerte. Hacer lo contrario, renunciar de manera caprichosa y de forma reiterada a estos principios depreciando los méritos de deportistas leales a su actividad es ir contra los cimientos del mismo deporte y requiere algo más que echar la vista a un lado por parte de los demás estamentos que orbitan en ese contexto federativo.

    Eso existe aún en 2015. Y se hace un daño a deportistas y deporte general de Gran Canaria. Es una gran tristeza comprobarlo, mayor aún cuando los deportistas beneficiados por tamaña injusticia hacen la vista gorda y aceptan con naturalidad el juego de las cartas marcadas. Un dolor.

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