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Opinión

  • Aún queda mucho por andar, mucho por evaluar. Pero al levantar la cabeza este martes en el inicio de noviembre, la UD Las Palmas comprueba la complejidad de su panorama en una Liga donde su único deseo es prolongar la estancia, echar raíces. 6 puntos de 30 es la realidad, con un amplísimo margen de mejora en lo colectivo y en lo individual dentro del grupo deportivo que se confeccionó para luchar por el objetivo. No sabemos cuál es la sensación real todavía, si finalmente vencerá en el proyecto la voluntad propia o la capacidad ajena .... Lo innegociable es que los 24 puntos que quedaron atrás no son ya recuperables. Y ello tiene fiel reflejo en la clasificación.

    Ahora sabemos que la situación del verano era peor de lo que se esperaba para la empresa propuesta. Es cierto que haber llegado tarde a la preparación provoca un desfase, que se podría comprender por el tardío final del play off y sus secuelas. No engancharse correctamente al torneo fue peor y el primer juez que ha evaluado el cómputo de estas diez jornadas es el propio Paco Herrera, héroe de un ascenso y leal a la sinceridad, cuando le propuso al propio presidente la palabra revulsivo tras el batacazo de Getafe. No fue un 4-0 cualquiera; detrás había mensajes que toca ahora resolver a Setién.

    En estos diez partidos hemos visto a dos UD Las Palmas. La que es capaz de encarar defensivamente embestidas tan potentes como las del Atlético de Madrid, Sevilla, Barcelona, Villarreal o Real Madrid. Y la que se sintió incómoda e impotente en ataque con rivales de la talla de Levante, Rayo, Eibar o Getafe. Pero en ambas faltó algo fundamental en el fútbol: que sus operaciones ofensivas fueran lo realmente convincentes y abundantes, que sirvieran para sumar más puntos. Posiblemente defenderse bien le dará un rédito al equipo, pero en una Primera División como la actual para un rival que ya empieza a estar necesitado por su descuelgue clasificatorio, es premisa ineludible atacar mejor. Y el nuevo entrenador avisa que esa mecánica no se consigue en cuatro días.

    El tiempo es hoy un aliado para Setién y sus jugadores. Le permite, aún en la ansiedad que genera ver a tantos equipos por delante y a algunos ya a kilómetros de distancia, reflexionar con un proyecto de mejoría, incluso con la apertura de un segundo mercado donde se podría corregir lagunas en plantilla por lesiones o bajo rendimiento, que en este segundo apartado hay abundancia. Hoy es un aliado y sólo con decisiones acertadas y un esfuerzo correctamente dirigido no podrá convertirse en el temido enemigo tras el horizonte que aún no se ve.

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