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Opinión

  • En las últimas semanas el entrenador de la UD Las Palmas, Quique Setién, viene ofreciendo muchos discursos. Mensajes y más mensajes que siempre tienen un valor porque es él el que tiene el timón de un proyecto, que empieza en Primera División y acaba en la escuelita. Es lógico que hable de todo, como suele hacer, sin muros o barreras que le impidan analizar lo suyo y lo propio del club. La mayoría de sus palabras hay que asociarlas a los resultados que va obteniendo el equipo; eso es ley de vida en deporte. La afición está de acuerdo o discrepa, pero lo que vale al final es su criterio.

    Ha dicho muchas cosas dignas de análisis pero quizá la que más nos ha llamado la atención la emitió este viernes, antes del encuentro contra la Real Sociedad, al ser preguntado en concreto por Erik Expósito, el delantero del filial, y la ausencia de efectivos de vanguardia por las oleadas de la competición. Setién amplió el contenido de la respuesta y, a nuestro juicio, de manera sorprendente vino a decir que no ve escenario o nivel para que en estos momentos jugadores del filial puedan dar ese salto. Y que mientras pueda tener a disposición a un profesional -léase miembro del primer equipo-, él no haría una llamada al Anexo. Todo ello, aderezado con que la posibilidad de que un jugador del filial pueda dar el salto siempre está ahí, pero tendría que invadir su opinión para tomar esta decisión. Lo ha dicho mientras viene observando directamente a varios jugadores en sus entrenamientos.

    Está en su derecho Setién, porque es obligación del entrenador sacar el máximo rendimiento al producto que tiene entre manos. Pero esa afirmación a medias o de forma rotunda desnuda otros mensajes suyos o actuaciones que se habían producido en el camino de la actual temporada. Reflexionamos:

    * El primer entrenador pidió en público desde el epílogo de la pasada Liga que se abrieran huecos en la plantilla, que no se cubrieran 25 plazas profesionales, para que existiera la posibilidad de que algún futbolista del filial cruzara el puente hasta el Gran Canaria. Tras el mercado invernal, la comisión deportiva diseñó una plantilla de 23 y facilitó esos teóricos caminos

    * En el partido ante el Deportivo, tras aquel ‘extraño caso' de Madrid, tres jugadores de Las Palmas Atlético fueron convocados por el entrenador cántabro, con el debut testimonial de Benito y la presencia en el banquillo de Eric Curbelo y Erik Expósito. Fue una semana agitada en la que también afirmó que no insinuaba a los futbolistas del filial como herramienta para castigar a los profesionales.

    * En la pretemporada (agosto), luego de haber observado a varios jugadores del filial y antes de empezar la Liga, fue más directo si cabe. Dijo lo siguiente: "Lo único que hace falta es un poco de atrevimiento para ponerlos a jugar y yo lo tengo. Tienen un potencial que invita a pensar que son chavales de futuro. El futuro de la UD está garantizado con ellos. No me gustan las plantillas largas y pienso mucho en esto. Es interesante para el propio club, tienen un arraigo que siempre genera un plus importante. Estaremos encima de ellos y cualquiera que destaque tendrá su oportunidad"

    Con estos antecedentes y expresiones, sería lógico pensar que pasa difícil digestión la esperanza de los jugadores de un equipo líder, que está batiendo récords en la categoría, que sólo ha sufrido una derrota en competición oficial y que está a punto de coronar su primer objetivo con una decena de partidos por anticipado. Y más, en un club cuyo proyecto presume precisamente de ello: de cantera.

    Si todo ello no es una contradicción, lo parece. No interpretamos que el ascenso de jugadores del filial sea prioridad ahora o nunca; eso es cuestión exclusivamente del primer responsable técnico. Pero las palabras de tan alto cargo de la entidad tienen un calado. Y más si rescatamos otra de las frases preferidas cuando, tras una actuación, comenta que "trato siempre de ver las cosas con perspectiva para adivinar qué ocurrirá dentro de ocho movimientos".

    ¿Qué ocurrirá? ... En el fútbol, ni los jugadores de ajedrez lo saben.

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